La huelga del personal de los controles de seguridad de los aeropuertos franceses causó hoy de nuevo retrasos en París y Lyon, mientras el Gobierno amenazó con intervenir directamente si no se materializaban en las próximas horas avances en las negociaciones.

Aeropuertos de París (ADP) señaló que esta mañana volvían a repetirse en momentos de gran afluencia colas de entre media hora y tres cuartos en los controles de Charles de Gaulle, sobre todo en la terminal 2, pero insistió en que no había cancelaciones de vuelos.

Un portavoz de ADP recordó a Efe que el paro, convocado por los sindicatos de los 10.000 trabajadores de las empresas de seguridad de los aeropuertos de Francia para reclamar subidas salariales, no tenía ningún impacto en la actividad en Orly, la otra plataforma de la capital francesa.

El portavoz insistió en la "mejora sensible" respecto a la jornada de ayer.

En Lyon, donde ayer se tuvieron que cancelar en torno al 10 % de los vuelos, esta mañana se había mantenido todo el programa y la Dirección General de la Aviación Civil (DGAC) indicó que esa debería ser la regla durante todo el día.

No obstante, la protesta en Lyon Saint Exupéry provocaba retrasos y largas colas de los viajeros delante de los controles, que se prolongaban entre 45 minutos y una hora, reconoció la DGAC en un comunicado.

La situación era normal en los otros aeropuertos del país, aunque los sindicatos habían anunciado que podría haber problemas en Toulouse, Niza, Basilea-Mulhouse y Rennes.

Desde el Gobierno, que estos últimos días ha denunciado las consecuencias del paro y ayer nombró dos mediadores para forzar las negociaciones entre patronal y sindicatos en París y Lyon, la ministra de Ecología, Nathalie Kosciusko-Morizet, avanzó que daba de tiempo a las partes hasta mediodía y que entonces se iba a "evaluar la situación".

"Si no han progresado, estudiamos medios para garantizar la seguridad, para que los aviones puedan despegar", afirmó en declaraciones a la emisora de radio "France Info" Kosciusko-Morizet, que no quiso avanzar qué tipo de medidas.

A largo plazo, el Ejecutivo y su mayoría parlamentaria de derechas quiere aprovechar este paro para avanzar una nueva legislación que establezca restricciones a las huelgas en el transporte aéreo, también para empleados que como los de seguridad son asalariados de empresas privadas.

La Asamblea Nacional anunció que el próximo 24 de enero se debatirá una proposición de ley presentada por el diputado conservador Eric Diar y suscrita por otros 90 parlamentarios de la mayoría para ampliar al tráfico aéreo las obligaciones impuestas en 2007 al transporte público terrestre.

Se trataría sobre todo de que los empleados tengan que avisar con 48 horas de antelación si piensan hacer huelga -ahora basta con que lo comuniquen cuando deben entrar al puesto de trabajo-, para poder anticipar.

Los sindicatos convocantes de la protesta reclaman una subida de 200 euros mensuales y la justifican por las condiciones laborales, con jornadas de hasta nueve y diez horas y frecuentes momentos de tensión con los viajeros.

Las centrales dicen que estos trabajadores ganan de 1.300 a 1.400 euros netos al mes. La patronal SESA (Sindicato de Empresas de Seguridad de los Aeropuertos), sin embargo, habla de una media de 1.600 euros netos mensuales.