Pakistán se mantuvo como el país más letal para los periodistas por segundo año consecutivo, en tanto que la cobertura de la agitación política en otras partes del mundo fue "inusualmente peligrosa", dijo el martes un grupo defensor de la prensa.

El Comité para la Protección de los Periodistas dijo en el reporte de este año que 43 periodistas murieron en diferentes partes del mundo en el 2011. Siete de ellos murieron en Pakistán, donde 29 periodistas han sido asesinados en los últimos cinco años.

La organización, con sede en Nueva York, dijo que el número de periodistas muertos en coberturas peligrosas, como protestas callejeras, alcanzó su número más alto desde 1992.

Regionalmente, la mayoría de las muertes ocurrieron en el Medio Oriente, donde 18 informadores perdieron la vida este año, la mayoría mientras daba seguimiento a las revueltas en el Mundo Arabe.

Cinco periodistas murieron en 2011 en Libia e igual número en Irak, en tanto que tres en México, donde la cobertura noticiosa de hechos relacionados al narcotráfico continúa como una actividad peligrosa.

El grupo dijo que continúa sus investigaciones en torno a las muertes de otros 35 periodistas ocurridas en 2011 para determinar si tuvieron relación alguna con su actividad informativa.

De los casos, 20 corresponden a América Latina "donde las redes del crimen, la corrupción oficial y la débil aplicación de la ley a menudo oscurece el trasfondo de los crímenes", dijo el CPP en su informe.

"Los fotógrafos y operadores de cámaras, a menudo los más vulnerables durante disturbios violentos, murieron a tasas que duplican el promedio histórico", agregó.

En tanto, disminuyó el número de periodistas asesinados directamente, se indicó en el documento.

Un total de 44 periodistas murieron en 2010, una baja respecto de la cifra histórica de 72 de 2009.

El comité dijo que de acuerdo a su investigación, el 90% de los homicidios de periodistas quedan como casos sin resolver.

"La combinación de coberturas peligrosas que se volvieron mortales y los asesinatos directos que continúan como un caso sin resolver constituyen un desafío para la libertad de expresión", dijo en un comunicado el director ejecutivo del CPP, Joel Simon.

"Los combatientes deben reconocer el derecho de los periodistas a cubrir los conflictos, en tanto que los gobiernos deben asumir su responsabilidad de investigar y enjuiciar a quienes cometan crímenes contra la prensa".