Olvídese de las cosas materiales, de los suéters, los juguetes toscos, todas esas cosas que terminan siendo una carga. ¿Por qué no una lección de buceo, una sesión en un spa o una noche en un hotelito simpático?

En las fiestas, un lindo recuerdo puede valer más que mil chucherías.

En una época en la que el dinero escasea y proliferan los sitios que ofrecen escapes de un día, la gente está regalando experiencias memorables más que obsequios deslumbrantes. Alegría y comodidad más que cinco anillos de oro.

En lugar de zapatillas y juegos electrónicos, Denice Bailey y su marido optaron por regalarle a sus dos hijos adolescentes entradas a un partido de los Vaqueros de Dallas, una cena en una churrasquería y una noche en un hotel con toda la familia.

Los padres le dieron a sus hijos la posibilidad de optar entre una noche afuera o regalos comprados en centros comerciales. A Bailey le sorprendió la respuesta de sus hijos.

"Me emocionó mucho que eligiesen esa experiencia, generar un bonito recuerdo", dice Bailey, quien vive en Abilene, Texas. "Como madre, el tiempo con la familia es el mejor regalo que pueda recibir".

No hay forma de medir cuánto está gastando la gente en este tipo de experiencias comparado con el año pasado. Los restaurantes, spas y otros comercios no siempre saben si alguien compra algo para ellos mismos o para regalar.

Pero el portal Yipit, que estudia los patrones de compra en la internet, calcula que este año la gente podría gastar diez veces lo que gastó el año pasado en este tipo de compras.

"Hay muchos sitios que ofrecen experiencias novedosas e inusuales y que están atrayendo la atención de gente que normalmente no pensaría en este tipo de regalos", manifestó Dan Hess, director ejecutivo de Dealradar.com, otro portal especializado en ofertas de este género.

Groupon, el portal más grande abocado a estas ventas, vendió 650.000 experiencias en los cuatro días siguientes al Día de Acción de Gracias, seis veces más que en el mismo período hace un año. La firma no dio cifras.

Otro sitio, LivingSocial, vendió más de 281.000 experiencias en los primeros tres días de una promoción de 12 días.

LivingSocial, por ejemplo, ofrece una clase de cocina y una degustación de vinos en el restaurante Little Owl de Nueva York por 100 dólares. La clase se llenó en una hora. En Austin, Texas, Groupon ofreció un plan de clases que normalmente cuesta 2.300 dólares por 999 dólares, que incluye: un taller de cinco horas de fuegos artificiales, un curso de manejo osado y de combate cuerpo a cuerpo. En Toronto ofreció clases de manejo de trineos tirados por perros a 74 dólares, la mitad del precio normal.

Sheri Bridges, profesora de marketing en la Wake Forest University, asegura que las experiencias son el mejor regalo para la gente que lo tiene todo.

"La gente que no tiene tiempo de nada sueña con pasar un rato con sus seres queridos", expresó.

Kevin O'Connor, un joven de 26 años de Overland Park, Kansas, compró a través de Groupon una sesión de masajes para su novia, pagando 62 dólares por un masaje que normalmente cuesta el doble. Dice que va a entregarlo en una caja enorme.

"Lo vio y le gustó, pero no quiso gastar más dinero", dijo O'Connor.

Kristen Vannice le compró a su novio unas clases de planeador. Por 99 dólares consiguió una clase, material instructivo y varios meses de admisión en un grupo de aprendizaje.

"Siempre quiso hacer eso y sé que es el tipo de cosa que tal vez no haga por sí mismo", comentó Vannice, una mujer de 29 años que trabaja en su doctorado en la Johns Hopkins School of Public Health de Baltimore. "Rara vez no damos el gusto de una experiencia nueva".

De todos modos, como con cualquier otro regalo, quienes compren ofrecimientos de experiencias a través de la internet tienen que tomar sus recaudos.

A veces hay que usarlos antes de determinadas fechas. Además, uno siempre puede devolver una corbata, pero no un paseo en bicicleta, salvo que tenga una máquina del tiempo.

Por otro lado, lo que uno regala es básicamente un cupón de rebajas, lo que tal vez no sea bien visto.