Los generales que gobiernan Egipto son objeto de crecientes críticas internas y externas por el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes desarmados, incluidas mujeres, en su intento por aplastar al movimiento democrático que les exige que dejen el poder en manos de civiles.

Al menos 14 personas han muerto en cinco días de enfrentamientos, en los que soldados utilizaron armas, gases lacrimógenos y porras para disolver las protestas en la Plaza Tahrir de El Cairo y sus alrededores, donde hay edificios importantes del gobierno.

Soldados y policías antidisturbios irrumpieron de nuevo el martes por la mañana en la Plaza Tahrir en su intento más reciente para expulsar del lugar a los manifestantes, dijo un médico en un hospital de campo y que fue testigo de la represión.

El médico Ahmed Saad informó que un activista de 15 años estaba en estado grave después de sufrir una herida de bala en el ataque del martes.

Los soldados y policías inicialmente desalojaron exitosamente a los manifestantes de la plaza, pero estos regresaron poco después utilizando una ruta distinta. Las fuerzas de seguridad se retiraron de la plaza después de una serie de enfrentamientos en los cuales ambos bandos se lanzaron piedras.

Fue el segundo operativo que las fuerzas egipcias realizan antes del amanecer en el mismo número de días en la céntrica plaza.

Numerosos de los inconformes, diestros en las redes sociales, difundieron por internet algunas de las imágenes más brutales de la represión. En una de las escenas, soldados arrastran por el suelo y pisotean a una mujer joven semidesnuda.

Las imágenes de este tipo suscitaron la ira de la titular de derechos humanos de Naciones Unidas así como una crítica inusual de la secretaria norteamericana de Estado, Hillary Rodham Clinton.

En un discurso ante estudiantes en la Universidad de Georgetown, Clinton calificó el lunes de horribles los acontecimientos de los últimos días en Egipto y acusó a las fuerzas de seguridad y extremistas de Egipto de centrar sus acciones específicamente contra las mujeres.

"Y ahora, las mujeres son agredidas, desnudadas y golpeadas en las calles", expresó Clinton.

"Esta degradación sistemática de las mujeres egipcias deshonra la revolución, es una vergüenza para el Estado y sus fuerzas armadas, y es indigna de un gran pueblo", agregó.

El ejército tomó el poder después de un levantamiento de 18 días que obligó a renunciar al presidente Hosni Mubarak en febrero.

El general Adel Emara, integrante del consejo militar, cuestionó el lunes las razones y la moral de los manifestantes. Incluso habló de una conspiración para "derrocar al Estado" entre los partidos que no identificó.

Asimismo atacó a los medios informativos, señalando que alentaban la sedición.

Emara también defendió el uso de la fuerza por parte de las tropas, indicando que tenían el deber de defender a las instituciones del estado.