Entre 2.000 y 3.000 personas se reunieron hoy en la plaza Saint Lambert de Lieja (este de Bélgica) para recordar a las víctimas de la masacre ocurrida en ese lugar hace justo una semana.

El príncipe heredero Felipe y la princesa Matilde, además de varios miembros del Gobierno, incluido el primer ministro, Elio Di Rupo, participaron en la conmemoración, que se desarrollo en un sepulcral silencio.

Éste se rompió únicamente con un gran aplauso en reconocimiento de la labor de los servicios de emergencia, según recogen las imágenes difundidas por las televisiones nacionales.

Representantes políticos y ciudadanos han depositado ramos de flores blancas y mensajes de condolencia junto a las marquesinas de autobús situadas en la plaza, contra las que abrió fuego el pasado martes Nordine Amrani.

El ataque, sin motivo aparente, terminó con la vida de cuatro personas -un bebé de 17 meses, un joven de 15 años, otro de 17 y una mujer de 75 años- y del propio agresor, que se quitó la vida de un disparo.

Además, antes de la matanza en la plaza Saint Lambert, Amrani había asesinado de un tiro a una mujer de 45 años, una trabajadora doméstica en el hogar de un vecino que fue encontrada muerta en la vivienda del homicida.

En total, más de un centenar de personas resultaron heridas en el ataque, perpetrado con granadas y un fusil automático en pleno centro de la ciudad y en uno de sus puntos más transitados.

El pasado sábado, Lieja ya celebró una marcha silenciosa en recuerdo de las víctimas y para rechazar la violencia.