Lori Berenson, una neoyorquina que goza de libertad condicional luego de haber permanecido 15 años en una prisión peruana condenada por ayudar a un grupo izquierdista revolucionario, llegó a Estados Unidos el martes para visitar a su familia por primera vez desde que fue arrestada en 1995.

Berenson, de 42 años, no habló con reporteros luego de aterrizar en el aeropuerto de Newark con su hijo de dos años, Salvador. Fueron escoltados por la policía hasta un automóvil que los esperaba mientras el niño veía asombrado el tumulto de reporteros y las luces de las cámaras.

Previamente, la madre de Berenson, Rhoda Berenson, tenía en la mano una bolsa de la tienda departamental Bloomingdale's con un abrigo de invierno para su nieto mientras esperaba la llegada de su hija.

"Estamos ansiosos de tener la primera Navidad con ellos en casa en mucho, mucho tiempo, y muchos parientes que no han conocido a Salvador están emocionados por verlo", dijo. "Este no es un momento político; es un momento familiar, con amigos y de festividades".

Berenson fue arrestada a la edad de 26 años y acusada de ayudar a un plan para tomar con armas el Congreso peruano, al que había entrado diciendo que era periodista. El ataque nunca se llevó a cabo.

Ella admitió haber ayudado al Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) a rentar una casa de seguridad donde las autoridades confiscaron armas luego de un tiroteo. Sin embargo, ella insistió que nunca tuvo conocimiento de las armas y que nunca formó parte del grupo.

Hija de profesores universitarios y alguna vez estudiante del Instituto Tecnológico de Massachusetts, Berenson fue condenada por colaborar con terrorismo. Se ganó la liberación temprana de una sentencia a 20 años de prisión.

Ella necesitaba la aprobación de la corte peruana para pasar las festividades de fin de año en la ciudad de Nueva York, con su familia, y debe regresar a Perú el 11 de enero.

Su defensa presentó en octubre una solicitud de salida del país, que en una primera instancia fue denegada. Sin embargo, la Sala Penal Nacional falló a su favor el jueves pasado.

Berenson abordó el lunes un vuelo de Continental Airlines en el Aeropuerto Internacional de Lima, con mucha gente en ese país preguntándose si volverá. Berenson le dijo a un reportero de The Associated Press mientras esperaba el abordaje que pretende regresar a Perú.

"Sólo espero que no nos agarre una tormenta de nieve", dijo bromeando con que eso podría retrasar su regreso.

Por ley, debe permanecer en Perú hasta que cumpla el lapso completo de su sentencia a menos que el presidente del país decida que puede irse.

Berenson se negó a ofrecer una entrevista durante el vuelo a un reportero de la AP que viajaba en el mismo avión. Asimismo, no se detuvo a hablar con reporteros luego de su llegada a casa de sus padres en la ciudad de Nueva York.

La noticia de que se le ha permitido viajar a su país no cayó bien en Perú, donde se le tilda de "terrorista". Perú sigue profundamente marcado por su conflicto de 20 años, de 1980 al 2000, y que cobró unas 70.000 vidas.

Algunos consideran que otorgarle una autorización para salir de Perú sienta un mal precedente que permitiría a otros condenados por terrorismo obtener permisos similares.

Inicialmente, Berenson fue condenada por un tribunal militar a cadena perpetua como presunta dirigente del MRTA, pero en 2001, tras la revisión de su caso en un juicio público del fuero civil, fue sentenciada a 20 años por el delito de colaboración con terrorismo.

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Los periodistas de The Associated Press Frank Bajak, Carla Salazar y Martín Villena contribuyeron a este despacho.