El Gobierno de EE.UU. indicó hoy que está "profundamente preocupado" por el reciente brote de violencia en Kazajistán, donde los disturbios del pasado viernes dejaron al menos 14 muertos, y urgió a las autoridades a "restaurar la calma".

La portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, expresó en un comunicado las condolencias del Gobierno por los fallecidos en los disturbios y pidió "moderación" a las partes enfrentadas en la ciudad de Zhanaosen, en el oeste de Kazajistán.

Además, Nuland dijo que EE.UU. está también preocupado por los informes que señalan que durante los disturbios del pasado viernes algunas redes de comunicación quedaron inutilizadas e instó al Gobierno de Kazajistán a "restaurarlas de forma rápida y total".

"Acogemos con beneplácito el compromiso del Gobierno de Kazajistán para llevar a cabo una investigación exhaustiva y transparente sobre las causas de la violencia", destacó la portavoz en el comunicado, en el que agregó que los responsables de los disturbios "deben ser llevados ante la Justicia".

La Fiscalía General de Kazajistán informó hoy de que la situación en Zhanaosen "se normaliza paulatinamente" tras los disturbios, provocados, según las autoridades, por gamberros para frustrar las celebraciones del vigésimo aniversario de la independencia del país, antigua república soviética.

Durante los enfrentamientos fueron incendiados la sede del Akimat local (Gobierno regional), hoteles y edificios administrativos de la compañía petrolera Ozenmunaigaz, filial del consorcio estatal KazMunaiGaz, que se encarga de la producción y distribución de hidrocarburos.

Según fuentes independientes, el detonante de los disturbios fue la huelga declarada hace varios meses por los trabajadores de Ozenmunaigaz, que demandan un aumento de salarios.

La indignación de los huelguistas fue en aumento en las últimas semanas después de que la dirección de la petrolera desoyera sus demandas y despidiera a cerca de un centenar de trabajadores.