Un hombre de Massachusetts fue hallado culpable el martes de asociación ilícita para ayudar a la red terrorista al-Qaida y tramar el asesinato de soldados estadounidenses en Irak.

Tarek Mehanna, de 24 años, encaraba cuatro cargos de terrorismo y tres de mentir a las autoridades federales. Un jurado federal lo halló el martes culpable de todos los cargos tras deliberar durante 10 horas.

La fiscalía sostuvo que Mehanna y dos amigos hicieron planes para viajar a Yemen a fin de recibir entrenamiento en un campamento terrorista con la intención de viajar luego a Irak para combatir con los soldados estadounidenses.

Los fiscales dijeron que luego de que no pudieron localizar un campamento para tal fin, Mehanna regresó a Estados Unidos y comenzó a traducir y distribuir publicaciones por internet que incitaban a la violencia yihadista.

Los abogados de Mehanna sostuvieron que fue a Yemen en busca de escuelas religiosas y que sus actividades en internet estaban protegidos por el derecho a la libertad de expresión y culto, la Primera Enmienda de la Constitución.

Mehanna, quien nació en Estados Unidos y se crió en los suburbios de Boston, será sentenciado el 12 de abril y podría ser enviado a prisión por el resto de su vida.

Su madre, Souad Mehanna, lloró después de la lectura del veredicto y fue consolada por su hijo menor, Tamer. Los abogados de Mehanna también lloraron.

En otro juicio por terrorismo, en New Bern, Carolina del Norte, dos hermanos que se declararon culpables de asociación ilícita para apoyar a terroristas fueron sentenciados el martes a varios años de prisión por participar en una célula local con la que según las autoridades planearon ataques bajo el mando de su padre.

La jueza federal de distrito Louise Flanagan sentenció a nueve años de cárcel a Zakariya Boyd, de 22 años de edad. Su hermano Dylan, de 25 años, recibió una pena de ocho años tras las rejas.

Ambos encaraban un máximo de 15 años en prisión, pero en vista de que cooperaron con los fiscales recibieron sentencias menores. La defensa culpó la participación de los hermanos a su autoritario padre Daniel Boyd.

De acuerdo con las autoridades, los hermanos eran parte de un grupo de ocho hombres que recaudaban dinero, almacenaban armas y se entrenaban para ataques terroristas contra blancos del ejército estadounidense y otros que ellos consideraban enemigos del Islam.

Todos los acusados eran de origen estadounidense, ciudadanos naturalizados o residentes permanentes legales.