Los bancos cubanos habilitaron 500 sucursales a nivel nacional a partir del martes para asesorar sobre créditos destinados a financiar a los trabajadores independientes y a la construcción de viviendas.

En oficinas de los bancos de Crédito y Comercio, Popular de Ahorro y Metropolitano --todos estatales-- "sesionará permanentemente una comisión de crédito, encargada de realizar el análisis de riesgo que corresponda a cada solicitud", informó el martes el periódico oficial Granma.

También las sucursales podrán entregar préstamos para la construcción total o parcial de viviendas.

Un pequeño folletín entregado en sedes del Banco Metropolitano a sus usuarios explicaba la forma de solicitar el crédito --en especial para materiales de edificación-- y los requisitos necesario; mientras advertía que el monto mínimo sería de 1.000 pesos cubanos (41 dólares) y el máximo debía otorgarse "en dependencia de la necesidad y capacidad de pago del solicitante".

Para decidir si se entrega o no el crédito la sucursal tendrá un plazo de 20 días, indicó el volante que no especificó la tasa estipulada por el banco, aunque sí advirtió sobre un incremento de la misma por mora.

Las tasas de interés "estarán en dependencia del periodo de duración del crédito, que puede ser de corto plazo (12 meses), mediano (5 años), o largo (más de cinco años)", según el informe.

Se constituirán en garantías de pago los ingresos lícitos, las fianzas solidarias, los pagarés y por primera vez desde el triunfo de la revolución cubana en 1959 se permitirá usar la figura de la hipoteca sobre inmuebles, aunque especificando que la misma será para viviendas ubicadas en zonas de descansos o solares yermos, pero para la residencia del solicitante.

La aprobación de un préstamo abre la posibilidad de que los beneficiados se conviertan en contratistas del Estado. La regulación de las formas de pago es una novedad en la isla tras 50 años de operaciones financieras muy limitadas para los particulares.

Otra novedad en materia de servicios bancarios será la aperturas y operación de cuentas corrientes para trabajadores independientes del Estado, las cuales también pueden usarse como garantías.

Aunque, hasta ahora, los campesinos podían recibir prestamos de manera limitada, la falta de una política crediticia era uno de los elementos más criticados por economistas y algunos emprendedores que abrieron negocios luego de la actualización del modelo iniciada por el presidente Raúl Castro para racionalizar el Estado, eliminar subsidios y elevar la productividad de la economía isleña.