Organizaciones sociales y políticas marcharon el martes por el centro de la capital al cumplirse diez años del estallido social que provocó la caída del presidente Fernando De la Rúa en medio de la peor crisis económica en la historia del país.

Varios miles de manifestantes se concentraron en el Congreso y luego marcharon rumbo a la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, epicentro en 2001 de las protestas callejeras contra el gobierno de De la Rúa, quien tiempo antes había impulsado un severo plan de ajuste con recortes de salarios de empleados públicos y jubilados para equilibrar las cuentas públicas.

Las protestas callejeras y los saqueos a supermercados en todo el país durante el 19 y el 20 de diciembre de 2001 dejaron más de 30 muertos, la mayoría como consecuencia de una feroz represión policial.

"Las experiencias de movilización de esos días en nuestro país cobran renovada actualidad frente a la crisis capitalista internacional que empieza a golpear también sobre nuestro país", reflexionó Christian Castillo, dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS).

Jóvenes con los rostros tapados y portando palos cortaron la principal avenida de la ciudad para permitir el avance de una extensa columna de militantes de partidos de izquierda, movimientos de desocupados y organismos defensores de derechos humanos rumbo a la Plaza de Mayo.

De la Rúa, de la Unión Cívica Radical (UCR), asumió la conducción del país en 1999 cuando el modelo económico neoliberal impulsado por su antecesor, el peronista Carlos Menem, ya mostraba evidentes signos de agotamiento.

Para diciembre de 2001 la desocupación superaba el 20% y cerca de la mitad de la población estaba debajo de la línea de pobreza.

En ese contexto de creciente malhumor social, De la Rúa implementó en los primeros días de diciembre el llamado "corralito", que limitaba el retiro de depósitos de los bancos para frenar una fuga de capitales, lo cual desencadenó masivas protestas en bancos de todo el país.

En las zonas más pobres que rodean la capital comenzaron a producirse saqueos, lo cual llevó al presidente a disponer el estado de sitio el 19 de diciembre. Como respuesta, miles de ciudadanos salieron a las calles golpeando cacerolas y al grito de que "se vayan todos".

De la Rúa presentó su renuncia el 20 de diciembre.