Ucrania y la Unión Europea (UE) celebran hoy una cumbre en el momento más bajo de sus relaciones debido al encarcelamiento de la ex primera ministra Yulia Timoshenko, la líder de la oposición ucraniana.

Sin embargo, el presidente ucraniano, Víctor Yanukóvich, ha expresado su esperanza en que en la cita de Kiev se consiga avanzar hacia un acuerdo de asociación con la UE.

"Confío en que durante la cumbre lleguemos a una solución positiva que conduzca a la firma de los correspondientes documentos, después de lo cual comenzará el proceso de ratificación en todos los países de la Unión Europea", declaró la semana pasada el presidente ucraniano.

Sin embargo, todo augura que no serán nada fáciles las conversaciones de Yanukóvich con la delegación de la UE, que encabezan el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y el comisario europeo de Política de Vecindad, Stefan Füle.

Las aspiraciones de Ucrania de cerrar un acuerdo de asociación que incluya la posibilidad de su integración en la UE podrían verse frustradas por la persecución judicial contra Timoshenko, que según los europeos tiene motivación política.

El Parlamento Europeo aprobó una resolución en la que vincula directamente la suerte de Timoshenko a la de las perspectivas de Ucrania de integrarse en la UE.

En dicho documento se subraya que la ex primera ministra debe tener la posibilidad de participar en el proceso político, incluidas las próximas elecciones parlamentarias, que se celebrarán en el otoño europeo de 2012.

Tras ser declarada culpable del delito de abuso de poder, Timoshenko fue condenada el pasado 11 de octubre a siete años de cárcel y tres de inhabilitación para ejercer cargo público, y además deberá pagar al Estado casi 200 millones de dólares en concepto de compensación.

Un mes después, el Servicio Estatal de Impuestos (SEI) de Ucrania anunció la presentación de nuevo cargos contra Timoshenko: por ocultamiento de ingresos, apropiación indebida y evasión tributaria.

A Timoshenko se la acusa de ocultar ingresos en divisas por más de 165 millones de dólares, apropiación indebida de fondo públicos y evasión de impuestos por más de 47 millones de grivnas (unos 5,8 millones de dólares).

Según el SEI, estos hechos tuvieron lugar durante los pasados años 90.

La ex primera ministra, que se ha declarado inocente de los delitos por los que fue condenada, ha denunciado que es víctima de una persecución política orquestada por Yanukóvich.