Saab Automobile se declaró el lunes en bancarrota, abandonando un desesperado esfuerzo para tratar de permanecer a flote luego que la anterior empresa propietaria, General Motors Co., bloqueó los intentos de adquisición hostil de una empresa de inversionistas chinos.

El director general de Saab Víctor Muller presentó personalmente la solicitud de bancarrota a un tribunal de Suecia, poniendo fin a dos años de gestiones para revivir la firma automotriz que durante más de seis décadas atrajo la atención por sus sedanes llamativos y diseños avanzados.

El empresario holandés dijo a los periodistas que tuvo que cesar la producción después que GM, que sigue teniendo algunas licencias tecnológicas en Saab, rechazó un plan de financiación de último momento en el que habría participado una empresa china.

"Eso fue básicamente la gota que colmó el vaso de esta bella empresa", dijo Muller en una conferencia de prensa en la planta de Saab en Trollhattan, en el sudoeste de Suecia.

La corte de Vanersborg seguramente aprobará la solicitud el lunes por la tarde.

"Este es el regalo de navidad más indeseado que podría haber imaginado", dijo Fredrik Almqvist, de 36 años, que durante 17 años trabajó en la cadena de montaje de Saab.

Aunque los analistas creen que seguramente la empresa será dividida y vendida por secciones, las autoridades municipales de Trollhattan, una aldea en la que Saab da trabajo a más de 3.000 personas, confían que acuda un nuevo comprador que pueda salvar la marca.

"Esperamos que el interventor de la bancarrota busque una solución en la que la empresa sea vendida en su conjunto", dijo en una declaración el alcalde de Trollhattan, Paul Akerlund.

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La periodista de The Associated Press Elaine Kurtenbach en Shanghai contribuyó a este despacho.