El presidente Evo Morales gana terreno a la reducida oposición política mediante fallos judiciales, pero su partido ha vuelto a sufrir una derrota en las urnas en dos ciudades que eligieron alcaldes.

Informes todavía no oficiales otorgaron el lunes la victoria a la oposición en las alcaldías de Sucre, la capital histórica del país ubicada en el sur, y Quillacollo en el centro, mientras el oficialismo ganó en una pequeña localidad rural del altiplano. Sólo hubo elecciones el domingo en esos tres distritos que tenían alcaldes interinos, dijo el Organo Electoral.

El viernes en la noche, una alianza circunstancial en la asamblea legislativa del departamento amazónico de Beni, en el noreste, posibilitó la suspensión del gobernador Ernesto Suárez de la oposición, quien debe enfrentar procesos relacionados con su administración.

Suárez acusó al gobierno de tramar el "golpe de Estado" en su contra y sus partidarios impedían el lunes que su sucesor asuma el cargo. El oficialismo dijo que la suspensión es producto de un proceso legal.

Los votos de los asambleístas del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de Morales, fueron fundamentales para suspender a Suárez y elegir a un gobernador interino que pertenece a otra agrupación afín al oficialismo.

Suárez es el segundo gobernador opositor destituido por procesos judiciales. El primero fue Mario Cossío del sureño departamento de Tarija suspendido hace un año y actualmente refugiado en Paraguay.

De los nueve gobernadores, sólo queda un opositor, Rubén Costas, de la región oriental de Santa Cruz y podría ser el próximo suspendido debido a que tiene varios procesos legales en curso.

El partido de Morales ya sufrió una derrota en las elecciones para elegir magistrados y jueces el 16 de octubre cuando los votos nulos aventajaron ligeramente a los votos válidos. La oposición había llamado a votar nulo.

Morales fue elegido en 2005 con 54% de los votos y reelegido con 64% a fines de 2009, pero su popularidad ha tenido una caída desde que comenzó su segunda gestión en enero de 2010. Actualmente su apoyo ronda el 38%.

Un fallido incremento en el precio de los combustibles hace un año y disputas con los indígenas del oriente han mermado la popularidad del mandatario.