Centenares de soldados antidisturbios avanzaron el lunes por la Plaza Tahrir de El Cairo y abrieron fuego contra manifestantes que exigen la salida inmediata del régimen militar y el Ministerio de Salud dijo que al menos tres personas murieron, elevando a 14 la cifra de muertos en cuatro días de enfrentamientos.

La violencia se desató en El Cairo el viernes, cuando las fuerzas militares que custodiaban el edificio del gabinete, cerca de la plaza Tahrir, reprimieron fuertemente a manifestantes que llevaban tres semanas demandando que los generales que gobiernan Egipto tras el levantamiento popular que derrocó al presidente Hosni Mubarak en febrero, dejen el poder a las autoridades civiles.

La nueva incursión del lunes temprano puede haber sido un intento de los militares para mantener a los manifestantes alejados de los edificios clave del gobierno cercanos a la plaza, como el Parlamento y el ministerio del Interior, que está a cargo del odiado cuerpo de Policía.

Ahmed Saad, un médico de un hospital de campaña en la Plaza Tahrir y que fue testigo de la represión, dijo que seis personas murieron por disparos, el doble de la cifra oficial.

Dijo que los soldados irrumpieron en una mezquita en la plaza, golpeando a los manifestantes que pasaron la noche en el interior. "Fue como una lluvia de balas en la madrugada", dijo Saad.

Antes del amanecer del lunes, las fuerzas de seguridad orquestaron una embestida y desalojaron a cientos de manifestantes de los alrededores de la plaza Tahrir, de acuerdo con videos subidos en internet. Horas antes, un hombre murió bajo custodia, dijo un abogado.

Los gobernantes militares y los revolucionarios que exigen su renuncia compiten encarnizadamente por el respaldo de una ciudadanía cansada de la agitación desde la caída de Mubarak hace 10 meses. Los generales parecen estar ganando la disputa, a pesar de reprimir a los manifestantes con una rudeza similar a la de la odiada fuerza policial de Mubarak.

Los manifestantes han intentado inflamar la ira de los egipcios hacia los gobernantes al difundir videos y fotografías de policías militares que golpean salvajemente a hombres y mujeres jóvenes con palos y porras hasta derribarlos.

Una de esas imágenes es la resonante escena de una mujer que portaba un velo en la cabeza y a quien los soldados dejaron medio desnuda tras pisotearla en el pecho, pero hasta ahora esos esfuerzos no parecen haberse reflejado en una mayor simpatía popular a los manifestantes.

Los militares, entretanto, promueven una campaña para mostrar a las multitudes en las calles como gamberros y vándalos, no a los revolucionarios idealistas que tuvieron éxito en derrocar a Mubarak.

"Los militares han fallado en todo salvo en su sorprendente éxito de hacer que la gente odie la revolución, a su historia y a sus revolucionarios", escribió el destacado columnista Ibrahim Eissa en un editorial para el periódico independiente Al-Tahrir, partidario de la revolución.

Encabezados por un general que se desempeñó 20 años como ministro de Defensa de Mubarak, los militares han buscado constantemente desacreditar a los revolucionarios, acusándolos de recibir fondos extranjeros ilegalmente y de formar parte de una conspiración concebida en el extranjero para desestabilizar a Egipto.

Mientras tanto, los generales han buscado mostrarse como elementos cruciales en la revuelta de 18 días que acabó con el gobierno de 29 años de Mubarak, actos que según ellos les dan el derecho de gobernar.

En un comunicado difundido en su página de Facebook, la junta militar gobernante denunció el domingo que los enfrentamientos forman parte de una "conspiración" contra el país. Dijo que sus fuerzas tienen el derecho de defender la "propiedad del gran pueblo de Egipto".

En un intento por mostrar a los inconformes como gamberros — y aparentemente para contrarrestar las imágenes ampliamente difundidas de manifestantes siendo golpeados o arrastrados — también colgaron en la página tomas de hombres jóvenes que arrojaban piedras a una ventana del sótano del edificio del Parlamento y de al menos un hombre que intentaba incendiar el lugar.

La campaña de los generales juega con la frustración de los egipcios por la continua inestabilidad y problemas económicos desde la caída de Mubarak. Muchos están ahora más enfocados en las elecciones parlamentarias que comenzaron el mes pasado y continúan hasta marzo.

Hasta ahora, los partidos islámicos han dominado los comicios en forma abrumadora, mientras que los liberales y los partidos seculares van bastante rezagados.