El vicepresidente iraquí, sobre quien pesa una orden de arresto luego que el gobierno lo acusó de ordenar presuntamente a un escuadrón de la muerte que eliminara a funcionarios gubernamentales durante la sangrienta ola de violencia sectaria de la nación, aseguró el martes que es totalmente inocente.

En una conferencia de prensa en la ciudad norteña iraquí de Irbil, Tariq al-Hashemi dijo que no cometió "pecado" alguno contra Irak, que las acusaciones "inventadas" del gobierno liderado por chiíes son parte de una campaña de persecución.

El vicepresidente es el funcionario suní de más alto rango en el país y un abierto crítico del primer ministro.

El anuncio de la busca y captura en contra de al-Hashemi aumentó las tensiones entre suníes y chiíes dos días después de que el último soldado estadounidense abandonó el país.

Los funcionarios iraquíes acusaron el lunes a al-Hashemi de dirigir un escuadrón de la muerte que mató a funcionarios gubernamentales.

La orden de arresto podría reactivar las divisiones sectarias que llevaron a Irak al borde de la guerra civil apenas hace unos años. Esa posibilidad parece aumentar por la ausencia de las fuerzas militares de Estados Unidos.

Apenas el domingo, los jueces que investigaban a los escoltas de al-Hashemi en torno a los presuntos ataques prohibieron al vicepresidente viajar al exterior.

Al-Hashemi y el primer ministro chií Nuri al-Maliki son rivales antiguos y al parecer la orden de arresto tiene trasfondo político.

Desde la invasión de 2003 que encabezó Estados Unidos para derrocar a Saddam Hussein y al régimen de su partido Baath, de predominio suní, esta minoría se ha quejado de manera constante por los intentos de la mayoría chií de marginarlos.

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Los periodistas de The Associated Press Sameer N. Yacoub y Sinan Salaheddin contribuyeron a este despacho.