El gobierno del presidente Barack Obama observa con cautela los acontecimientos en la península coreana después de la muerte del líder norcoreano Kim Jong Il y podría aplazar la decisión de restablecer relaciones con el aislado país sobre las conversaciones nucleares y proveerle una importante donación de ayuda alimentaria, dijeron el domingo funcionarios estadounidenses.

Se había previsto que el gobierno estadounidense iba a tomar decisiones sobre ambos aspectos esta semana, posiblemente el lunes, pero los funcionarios dijeron que la muerte de Kim podría provocar demoras en el proceso.

Los funcionarios hablaron a condición de mantenerse anónimos debido a la situación delicada. Indicaron que a Estados Unidos le preocupaba en particular cualquier cambio que la muerte de Kim podría provocar en las posturas militares entre el Norte y el Sur pero tenían la esperanza de que iba a prevalecer la paz.

La Casa Blanca dijo que estaba vigilando de cerca la situación y que permanecía en contacto permanente con sus aliados Corea del Sur y Japón, pero no hizo mayores comentarios sobre las implicaciones de la muerte de Kim.

El presidente Barack Obama habló con el presidente surcoreano Lee Myung-bak hacia la medianoche y los dos líderes acordaron mantener cercano contacto.

"El presidente reafirmó el sólido compromiso de Estados Unidos con la estabilidad de la península coreana y la seguridad de nuestro estrecho aliado, la República de Corea", dijo la Casa Blanca en un comunicado.

Estados Unidos estaba por anunciar una importante donación de ayuda alimentaria a Corea del Norte esta semana antes del anuncio de la muerte de Kim.

La donación, que podría posponerse, sería el primer logro concreto tras meses de contactos diplomáticos tras bambalinas entre los otrora enemigos de guerra. Era probable que un acuerdo en el que Corea del Norte suspendiera su controvertido programa de enriquecimiento de uranio se produjera en cuestión de días.

Un bosquejo del acuerdo fue dado a conocer a The Associated Press por personas cercanas a las negociaciones.

Las negociaciones se han realizado desde mediados de año en Nueva York, Ginebra y Beijing. Estas ya han producido acuerdos para que Corea del Norte suspenda las pruebas nucleares y de misiles balísticos, readmita a los inspectores nucleares internacionales expulsados en 2009 y reanude el diálogo entre Corea del Norte y Corea del Sur, de acuerdo con las personas, que hablaron bajo condición de anonimato debido a lo delicado de las negociaciones.

La suspensión del enriquecimiento de uranio de Corea del Norte había sido una demanda clave de parte tanto de Estados Unidos como de Corea del Sur. El norte ha probado dos dispositivos atómicos en los últimos cinco años. Las conversaciones sobre ayuda alimentaria en Beijing habían permitido forjar un gran avance en el tema del enriquecimiento de uranio, dijeron.

El anuncio de la ayuda alimentaria no sólo sería una noticia bien recibida en Corea del Norte, sino que también allanaría el camino para otro importante encuentro entre Estados Unidos y Corea del Norte el jueves en Beijing. Esa reunión, a su vez, podría llevar en cuestión de semanas a la reanudación de las conversaciones de desarme nuclear que también incluyen a China, Japón, Rusia y Corea del Sur.

Las llamadas conversaciones a seis bandas se celebraron por última vez hace tres años, y reanudarlas equivaldría a un golpe maestro de la política exterior del gobierno de Barack Obama.

Estados Unidos proporcionaría 240.000 toneladas de galletas con alto contenido de proteínas y vitaminas — 20.000 toneladas al mes durante un año — pero no el codiciado arroz, de acuerdo a informes en medios de comunicación de Corea del Sur. Sería la primera ayuda alimentaria de parte de Estados Unidos en casi tres años.