Una de las dos siamesas chilenas separadas el martes murió por causa de una falla multisistémica, informó el domingo el director del hospital infantil Luis Calvo Mackenna, el doctor Osvaldo Artaza.

El deceso de María José Paredes Navarrete se registró a las 20.15 horas (2315 GMT), en la Unidad de Cuidados Intensivos, UCI, donde su hermana María Paz continua batallando por su vida. Luego de pasar unos días sin poder orinar, sus riñones empezaron a funcionar y su condición es estable, según los médicos.

Un acongojado doctor Artaza dijo que María José murió por "una falla orgánica múltiple". Aunque ambas bebés de 10 meses siempre estuvieron en peligro de muerte tras la operación que el martes separó su tórax, abdomen y pelvis, María José corría un riesgo mayor debido a problemas cardíacos que obligaron a reanimarla en dos ocasiones el jueves y otra más el viernes.

Un comunicado del hospital precisó que María José sufrió "una falla en el lado derecho del corazón como consecuencia de la hipertensión pulmonar que la aquejaba desde su nacimiento".

"La hipertensión arterial se intentó mitigar con todos los elementos que la ciencia médica provee, lo que incluyó una cirugía cardiaca (...) si bien se logró controlar la situación por un tiempo, finalmente su corazón no logró superarlo", agregó.

Las noticias sobre María Paz son más alentadoras, pues según el documento permanece estable, sus riñones empezaron a funcionar y no se observan alteraciones "de sus parámetros basales y metabólicos".

Antes de que el hospital emitiera el comunicado, Artaza explicó que "la extensión, la profundidad de la cirugía afecta todos los órganos".

Sobre la siamesa sobreviviente, señaló que "reconociendo lo delicado del estado de María Paz, estamos esperanzados". Indicó que el equipo que operó a las siamesas tiene la "convicción" de que seguirá con vida.

"Estamos conscientes que hicimos todos los esfuerzos. Es un momento de profunda pena, de profundo pesar", expresó Artaza.

Estadísticas del Centro Médico de la Universidad de Maryland indican que de todos los siameses que nacen anualmente en el mundo, el 35% sobrevive sólo un día, y que el rango de supervivencia fluctúa entre el 5 y el 25%.

La intervención quirúrgica que separó a las niñas se prolongó el martes por casi 14 horas, y luego ambas siguieron en el quirófano, sometidas a operaciones individuales que extendieron el proceso por 20 horas.

María José fue la primera en dormir sola en una cama de la UCI, mientras María Paz llegó una hora y 15 minutos después.

La siamesa fallecida nunca conoció su hogar, en la localidad de Loncoche, 760 kilómetros al sur de Santiago, pues sus cortos 10 meses de vida los pasó siempre en un hospital junto a su hermana, conectadas a diversos aparatos y a un respirador artificial.

Las bebés soportaron siete delicadas cirugías antes de la del martes, en la que participaron más de 100 profesionales, incluidos 25 cirujanos y anestesistas, que se rotaron en cuatro equipos de 25 personas.