Vaclav Havel, el dramaturgo disidente que llevó la elocuencia de su mensaje a la política para derribar por la vía pacífica al régimen comunista en Checoslovaquia y se convirtió en un héroe de la lucha épica que acabó con la Guerra Fría, falleció el domingo a los 75 años.

Su asistente Sabina Dancecova dijo que Havel falleció por la mañana en su casa de descanso en el norte de la República Checa.

Miles de checos desafiaron al frío y la nieve para rendirle homenaje en el sitio donde el líder de la revolución pacífica contra el comunismo arengaba a los manifestantes.

Los dolientes, algunos de ellos demasiado jóvenes como para recordar la "Revolución de terciopelo" de 1989, se reunieron en la Plaza de Wenceslao en el centro de Praga, donde Havel habló alguna vez ante cientos de miles de personas que expresaban su ira contra el represivo régimen comunista.

Agitaron sus llaves para hacer ruido como hacían los manifestantes en ese entonces, entonaron el himno nacional y guardaron un minuto de silencio en honor del dramaturgo convertido en político.

"Su legado será que la 'verdad y el amor deben prevalecer sobre las mentiras y el odio''', dijo a la multitud Tomas Sedlacek, ex asesor de Havel, al recordar el lema revolucionario del líder.

Havel fue el primer presidente elegido democráticamente en su país después que su "Revolución de terciopelo" puso fin a cuatro décadas de represión de un régimen al que ridiculizó como "Absurdistán".

Como presidente, administró la difícil transición de su país a la democracia y a una economía de libre mercado, al igual que a la división pacífica en 1993 entre la República Checa y Eslovaquia.

Tímido y de aspecto académico, con mostacho y cabello desaliñado, vio su imagen ligeramente empañada cuando el pueblo descubrió las dificultades de transformar su sociedad. Era también un ex fumador empedernido con antecedentes de problemas respiratorios crónicos que datan de sus años en las cárceles comunistas.

"Ha muerto un gran luchador por la libertad de las naciones y por la democracia", proclamó Lech Walesa, el activista anticomunista que fundó el movimiento Solidaridad en la vecina Polonia.

Entre sus muchos honores se cuentan el prestigioso Premio Olof Palme y la Medalla Presidencial de Honor, la mayor condecoración civil estadounidense.

Barbora Rubova, nacida dos años después de la caída del régimen comunista, dijo que era importante mostrar su respeto por el hombre que ayudó a dar el banderazo para la caída de la Cortina de Hierro y fungió como presidente de Checoslovaquia, y posteriormente de la República Checa.

"Estableció las bases de la democracia para todos nosotros", señaló.

Una bandera negra ondeaba sobre el Castillo de Praga, sede de la presidencia, al tiempo que muchos checos hacían fila para tener una oportunidad de encender velas con el fin de recordar a Havel.

"Señor presidente, gracias por la democracia", rezaba una nota colocada en el monumento a la revolución en el centro de Praga.

Otros visitaron su finca para colocar flores y encender velas. Josef Klik, un hombre de 67 años, estaba entre los dolientes.

"El es una persona inolvidable que contribuyó a la caída del comunismo", dijo Klik. "Y después de eso siguió siendo una autoridad moral para la gente ordinaria".

Havel nunca dejó atrás su adhesión al movimiento pacifista y a menudo dibujaba un pequeño corazón junto a su firma.

"Es interesante que yo tenga una vida aventurera pese a no ser de naturaleza aventurero. Fueron el destino y la historia los que hicieron que mi vida fuese aventurera en vez de ser yo quien buscara la aventura", dijo a la radio checa en uno de sus comentarios típicamente modestos.

Havel cobró notoriedad después de la invasión soviética de 1968 que aplastó las reformas de la llamada Primavera de Praga, de Alexander Dubcek y de otros comunistas de orientación liberal en lo que era entonces Checoslovaquia.

El régimen de línea dura instalado por Moscú prohibió sus obras, pero siguió escribiendo clandestinamente una serie de ensayos que junto con los del disidente soviético Andréi Sajarov se cuentan entre los análisis más incisivos y elocuentes de los estragos del comunismo en la sociedad y en el individuo.

El gobierno checo se reunirá el lunes para declarar un período oficial de duelo. El cuerpo de Havel estará expuesto el lunes y el martes en el llamado Prague Crossroads, una antigua iglesia que el ex mandatario convirtió en un espacio para conferencias y eventos artísticos, y luego en el Castillo de Praga el miércoles y el jueves, informaron las autoridades.