El economista jefe saliente del Banco Central Europeo (BCE), Jürgen Stark, aseguró que la crisis actual de la eurozona hubiera podido evitarse, si los gobiernos hubieran tomado oportunamente medidas para frenar la burbuja inmobiliaria en algunos países y para superar algunas divergencias.

Stark, en una entrevista con la revista "Wirtschaftwoche" admitió que su dimisión, para la que hasta ahora se habían aducido "razones personales" estuvo relacionada con su insatisfacción por la manera como se había desarrollado la eurozona.

"Hay un tema que explica mi marcha y es que no estoy satisfecho con la forma como se ha desarrollado la eurozona", dijo Stark.

Stark aseguró que el BCE había cumplido con su función de garantizar la estabilidad de los precios y que había advertido oportunamente de otros desarrollos negativos como la divergente evolución de los gastos salariales y el surgimiento de burbujas inmobiliarias.

"Ya en 2005 advertimos del problema de la divergencia en la evolución de los salarios pero la política no lo vio como un gran problema", dijo Stark.

Para la solución de ese y otros problemas, como las burbujas inmobiliarias, había, según Stark, instrumentos adecuados a nivel nacional a los que no se recurrió.

"Las burbujas inmoviliarias en algunos países se hubieran podido evitar con medidas de supervisión o con decisiones fiscales", dijo Stark.

Pero enfrentar esos problemas era algo que no podía hacerse a través de decisiones monetarias.

Por otra parte, Stark se mostró convencido de que la compra de deuda soberana por parte del BCE no es a largo plazo una solución a la crisis.