Cientos de defensores de los derechos de los inmigrantes y de las garantías civiles se concentraron el sábado frente al congreso de Alabama para pedirle a los legisladores la revocación de una controversial ley que los críticos ven como una regresión al pasado segregacionista del estado.

Los manifestantes mostraron pancartas con la leyenda "One Family One Alabama" (una familia un Alabama) en el recinto legislativo y luego salieron a la calle para marchar hacia la sede del gobierno estatal entre lemas en inglés y español.

La protesta contó con la participación de personalidades de los derechos civiles, como el presidente de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Raza Negra (NAACP por sus siglas en inglés), Benjamin Todd Jealous, así como de activistas por los derechos de inmigrantes y sindicalistas.

"Este ha sido un campo de batalla contra el racismo y es otro capítulo en esa continuidad", dijo la presidenta del Consejo Nacional de La Raza, Julia Murguía.

La legislatura, bajo control republicano, aprobó la ley de inmigración de Alabama y el gobernador, también republicano, la promulgó este año con la intención de ahuyentar a los inmigrantes sin autorización en Estados Unidos. La legislación, según los simpatizantes, crearía empleos para los residentes legales en un estado con un desempleo de casi 10% en ese tiempo.

Algunas partes de la legislación entraron en vigencia en septiembre, pero otras fueron suspendidas por cortes federales en respuesta a las demandas del gobierno del presidente Barack Obama, de grupos en favor de los derechos de los inmigrantes, de organizaciones religiosas y otros organismos.

Los críticos de la ley de Alabama dicen ahora que ésta ha convertido a Montgomery en un punto focal en la lucha por suprimir la etiquetación racial de los inmigrantes, así como la ciudad fue en la década de 1960 un campo de batalla por los derechos civiles.

"Ha destruido vidas y separado a familias", señaló Mary Bauer, directora de asuntos sobre leyes en el Centro Legal sobre la Pobreza en el Sur. "Ha regresado a Alabama al menos 20 años".

Laura Ruiz, una ama de llaves quien dice que hace una década se trasladó de México a Estados Unidos sin autorización, participó en la marcha con su hijo Ezequiel, de dos años, en un carrito.

"Estoy muy asustada", dijo Ruiz luego de afirmar que ha hecho su vida en Alabama y no quiere marcharse.

Ante duras críticas de líderes empresariales y agrícolas, el gobernador —el republicano Robert Bentley— y dirigentes de los legisladores republicanos dijeron este mes que van a esclarecer y simplificar la ley, pero se niegan a hacerle grandes cambios o revocarla.

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