El gobernador de la región boliviana de Beni (noreste), el opositor Ernesto Suárez Sattori, fue destituido hoy, acusado de supuesta corrupción, ante lo cual él denunció que se trata de un "golpe de Estado" promovido por el Gobierno de Evo Morales.

La asamblea legislativa de esa región, limítrofe con Brasil, aprobó la suspensión en una accidentada sesión en que se conoció un informe de la Fiscalía sobre la presunta compra irregular de un motor de energía eléctrica para el pueblo de San Borja que aprobó el gobernador.

"Aquí han dado un golpe a través del Ministerio Público y de la asamblea legislativa, que es el corazón del proceso autonómico, para conseguir así lo que no pudieron conseguir a través del voto", declaró Suárez a los medios.

En su lugar fue designado como gobernador interino Haisen Rivera Leigue, del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), a quien Suárez acusó de tener "una ligazón demasiado estrecha todo el tiempo" con el oficialista Movimiento al Socialismo (MAS).

Suárez es el segundo dirigente opositor regional destituido como parte de lo que la oposición califica de ofensiva de Morales contra adversarios que lo derrotaron en las urnas.

El primero fue el conservador Mario Cossío, destituido hace un año también por un proceso por supuesta corrupción, y que actualmente goza de refugio político en Paraguay.

Además de los gobernadores han sido suspendidos al menos cinco alcaldes opositores, incluidos los de las ciudades de Potosí (suroeste) y Sucre, la capital constitucional de Bolivia.

Suárez aseguró que se quedará en el país a enfrentar los cargos de que se le acusan y recurrirá a todas las instancias legales internas y externas para ser restituido.

El opositor cree que, además de destituirlo, el Gobierno se valdrá de la Fiscalía para pedir su detención en una audiencia de medidas cautelares fijada para la próxima semana.

Medios locales reportaron que hubo algunos disturbios en las puertas de la asamblea regional, donde un grupo de leales a Suárez fue reprimido por la policía por protestar.

El único gobernador que permanece en el cargo es el de la región oriental de Santa Cruz, Rubén Costas, quien también enfrenta varios procesos promovidos por el oficialismo.