La región de Sidi Buzid, donde hoy hace un año estallaron los disturbios que desembocaron en la caída del presidente Zine el Abidine Ben Alí y en la conocida como "Primavera Árabe", conmemora con un festival cultural el primer aniversario del comienzo de la "revolución".

Hace un año, el joven comerciante Mohamed Bouazizi, de 26 años, se quemó a lo bonzo en la puerta de la sede del Gobierno regional de Sidi Buzid, para protestar por la incautación de su puesto de verduras por la policía, lo que originó un movimiento solidario de protesta social entre los jóvenes pobres y en paro de dicha deprimida localidad del centro del país.

Hoy, su ciudad natal le rinde homenaje con un monumento escultórico y con múltiples actividades culturales que se prolongarán durante tres días.

Exposiciones de fotos sobre la "Revolución de la Dignidad y la Libertad" y de las víctimas que murieron, proyecciones de películas en diferentes calles de Sidi Buzid, espectáculos callejeros, conferencias y recitales de poesía son algunas de las actividades que arrancan hoy en la ciudad, situada a 260 kilómetros al sur de Túnez.

Un año después, la transición democrática tunecina ha arrancado en el país con un flamante presidente interino, Moncef Marzuki, y se espera la formación de un nuevo gobierno antes de fin de año, que estará dirigido por el islamista Hamadi Yabali.

No obstante, muchos ciudadanos se quejan de que la situación en Sidi Buzid continúa siendo la misma que empujó a Buazizi a prenderse fuego.

La realidad "no ha cambiado, ni ha mejorado la vida de sus habitantes: el paro laboral continua aumentando en todas las regiones del interior, doblando la media nacional", aseguró a Efe el joven en paro Mohamed al Yumni, originario de Sidi Buzid y que participa en una acampada de protesta instalada en la inmediaciones del Parlamento tunecino, en la capital.

"Este año tengo más amigos en paro y todos los partidos políticos que participaron en la elecciones del 23 de octubre y que hicieron su propaganda a costa de nuestros problemas endémicos, nos han dejado de lado", se queja Al Yumni.

Según este joven activista: "la Asamblea Nacional Constituyente esta formada por miembros que buscan más sus intereses personales y aún no hemos visto que lleven a la práctica las promesas de la campaña electoral, algo que también hicieron los diferentes gobiernos transitorios".

Tras las elecciones a la Asamblea, las primeras democráticas celebradas en el país, se puso fin a un periodo de gobiernos transitorios designados que siguió a la caída de Ben Ali, el 14 de enero, y arrancó la transición política que estará comandada por el partido islámico moderado Al Nahda, vencedor de los comicios, y sus dos socios de gobierno, que marcarán el ritmo de la redacción de la nueva constitución.

Por su parte, Subayi Aisawi, de 30 años, también en paro, opinó que "la corrupción sigue vigente en las oposiciones nacionales a los puestos de trabajo y a la obtención de ayudas sociales".

"Nada ha cambiado, al contrario, seguimos indignados, y el fenómeno de la corrupción continua. Esperamos que el nuevo gobierno encuentre una solución radical y concreta a los problemas de la cuenca minera de Gafsa que desde 2008 se manifiesta", agregó.

La única señal positiva que apuntan los jóvenes, es que en los últimos tres días se ha levantado el toque de queda tanto en Sidi Buzid, como en Gafsa, regiones industriales que han sido testigos de numerosas manifestaciones, paros y disturbios a pesar del cambio de régimen.

Miguel Albarracín