El Senado alcanzó a última hora de hoy un acuerdo de mínimos para prorrogar el recorte a las retenciones salariales dos meses, aunque los republicanos quieren seguir vinculando su apoyo a la aprobación de un oleoducto con Canadá, informaron senadores a la CNN.

Pese a que aún debe someterse a votación (posiblemente mañana), republicanos y demócratas acordaron informalmente mantener el recorte a las deducciones a la nómina, que caducaban a final de año, dos meses más y no un año, como se intentaba en un primer momento.

Este acuerdo es una solución temporal para que los trabajadores estadounidenses puedan disfrutar de una rebaja del 2 por ciento a las retenciones en sus nóminas, uno de los caballos de batalla del presidente Barack Obama, que considera este ahorro básico para apoyar a la clase media estadounidense.

Fuentes de la Casa Blanca indicaron que la administración Obama estaría dispuesta a aceptar el acuerdo del Senado para que 160 millones de estadounidenses no vean aumentar sus deducciones, así como para que se mantengan las prestaciones actuales por desempleo.

No obstante, las diferencias persisten en cómo financiar los recortes fiscales y las prestaciones durante todo el año 2012, ya que los republicanos se niegan a que se haga aumentando los impuestos a las personas con ingresos anuales superiores al millón de dólares.

Además, la oposición republicana ha conseguido que los demócratas acepten una provisión a la ley para que el Gobierno acelere su decisión sobre el futuro del oleoducto Keystone XL.

Obama se ha opuesto en repetidas ocasiones a que los recortes de impuestos estén condicionados a la rápida aprobación del proyecto del oleoducto Keystone XL entre Canadá y Texas, ya que se debe revisar el impacto medioambiental del proyecto.

Al parecer, el acuerdo logrado hoy en el Senado a puerta cerrada podría tener como consecuencia un aumento de la presión para que Obama tome una decisión en menos de 60 días sobre el futuro del oleoducto que unirá los ricos yacimientos de Canadá con la costa del Golfo de México.

Obama anunció recientemente que pospondría su decisión final sobre el oleoducto, que crearía miles de empleos durante su construcción, hasta después de las elecciones de noviembre de 2012.