El Gobierno de Kazajistán responsabilizó hoy a "oponentes de las autoridades" y "fugitivos de la justicia en el exilio" de los disturbios ocurridos en Zhanaozen (oeste del país), que se saldaron con diez muertos en los choques entre fuerzas policiales y trabajadores del sector petrolífero.

En un comunicado, el Ministerio kazajo de Asuntos Exteriores indicó este sábado que "los métodos utilizados por los organizadores de estos pogromos eran característicos de las provocaciones informativas bien diseñadas".

Los disturbios se produjeron cuando obreros de la petrolera Ozenmunaigaz que reclamaban mejoras laborales se enfrentaron a las fuerzas del orden público durante las fiestas con las que esa ciudad de la región de Manguistau celebraba el vigésimo aniversario de la declaración de independencia de Kazajistán de la URSS.

El Ministerio del Interior kazajo, que tras conocerse las noticias sobre las revueltas envió a Zhanaozen un grupo de fuerzas especiales con vehículos blindados de una guarnición cercana, señaló anoche que la situación en esa ciudad estaba ya "bajo control".

Por su parte, la nota del departamento de Asuntos Exteriores negó los datos "transmitidos por rumores y por internet" de que "decenas de personas murieron o resultaron heridas a manos de la policía", y recordó que también la Fiscalía General había desmentido tales informaciones.

Según varios blogs en ruso que citaban a testigos de los sucesos, en la revuelta podrían haber muerto más de 70 personas y medio millar habrían resultado heridas; también señalaban que cientos de trabajadores se habían declarado en huelga en la industria petrolera kazaja del Caspio en protesta por lo ocurrido en Zhanaozen.

El fiscal general del Estado, Asjat Daulbáyev, negó ayer estas informaciones y señaló que durante los choques fueron incendiados la sede del Akimat local (gobierno regional) y varios hoteles y edificios administrativos de Ozenmunaigaz, filial del consorcio estatal petrolero KazMunaiGaz.

Esta empresa encabeza las labores de extracción de petróleo en el oeste de Kazajistán, donde se encuentran las reservas de crudo kazajas de la cuenca del mar Caspio, uno de los mayores yacimientos de hidrocarburos del mundo en cuya prospección y explotación trabajan también numerosas petroleras occidentales.

Zhanaózen, de 90.000 habitantes, se encuentra a unos 150 kilómetros tierra adentro, en la orilla oriental del Caspio.

Según testigos de los incidentes, citados por medios de prensa locales, la policía abrió fuego contra los manifestantes, aunque la Fiscalía General negó este punto y atribuyó los disturbios a la acción de unos "vándalos" que atacaron a ciudadanos que celebraban los veinte años de independencia de Kazajistán.

El Ministerio de Exteriores kazajo subrayó hoy que los causantes de los disturbios fueron "simplemente un instrumento para desestabilizar" Kazajistán.

No obstante, acusó a los participantes en las protestas de quebrantar la ley y de convertirse en "criminales comunes" al permitir "ser utilizados como una herramienta para la provocación".

La firma KazMunaiGaz indicó hoy que algunos de sus trabajadores no acudieron a su puesto de trabajo por el temor de que se reproduzcan nuevos episodios de violencia.

Medios de prensa locales, por otra parte, citaron a testigos para destacar que ha dejado de funcionar la cobertura de telefonía celular e internet en Zhanaozen.

Según la prensa kazaja, la revuelta pudo empezar cuando los trabajadores del sector petrolero que ocupaban desde hacía tiempo la plaza donde se produjeron los incidentes se negaron a abandonarla para permitir las celebraciones del vigésimo aniversario de la independencia kazaja de la URSS.

El detonante de los actuales disturbios fue la huelga declarada hace varios meses por los trabajadores de Ozenmunaigaz para demandar mejoras laborales e incrementos en los salarios.

La indignación de los huelguistas fue en aumento después de que la dirección de la petrolera desoyera sus demandas y despidiera a un millar de trabajadores alegando una caída del 8,5 por ciento en su nivel de producción previsto para este año.

Juan Antonio Sanz