Cientos de soldados egipcios irrumpieron el sábado en la Plaza Tahrir de El Cairo, en tanto que perseguían y golpeaban con bastones a manifestantes. Los efectivos arrastraban a las mujeres del cabello por el pavimento, tirando de sus velos musulmanes, mientras jóvenes activistas recibían patadas en la cabeza hasta quedar inmóviles.

Sin inmutarse por las cámaras de televisión que capturaban cada movimiento, el ejército de Egipto aplastó las protestas adversas a los militares en casi 48 horas de lucha continua en El Cairo, que han dejado más de 300 heridos y nueve muertos, varios de ellos abatidos a tiros.

La campaña de represión más sostenida hasta el momento es probablemente una señal de que los generales que tomaron el poder tras el derrocamiento en febrero de Hosni Mubarak están confiados en que la opinión pública egipcia está de su lado después de dos rondas de elecciones parlamentarias, ampliamente elogiadas. También sugeriría que confían en que los partidos islamistas que ganaron los comicios se mantendrán al margen de la refriega, a medida que los manifestantes a favor de la democracia están cada vez más aislados.

Sin embargo, los generales egipcios corren el riesgo de que más egipcios se les opongan, sobre todo a causa de la indignación por el abuso contra las mujeres. Fotos y videos publicados en línea mostraron soldados tirando de la blusa de una manifestante que vestía un conservador pañuelo en la cabeza, hasta dejarla semidesnuda mientras la arrastraban por la calle.

"¿Creen que esto es varonil?", dijo sobre los ataques contra las mujeres Toqa Nosseir, una estudiante de 19 años. "¿Dónde está la dignidad?"

Nosseir se unió a la protesta pese a las objeciones de sus padres porque no podía tolerar los enfrentamientos que había visto.

"No se puede aprobar o aceptar lo que está pasando aquí", dijo. "El Consejo Militar quiere silenciar todas las críticas. Ellos quieren mantenerse en el poder ... No voy a aceptar esta humillación sólo por el bien de la estabilidad".

En Tahrir, los manifestantes mostraban periódicos con la imagen de la mujer medio desnuda en la primera página a los autos que pasaban, mientras gritaban con sarcasmo: "¡Este es el ejército que nos protege!"

"¿No están avergonzados?", señaló en Twitter Mohamed El Baradei, la destacada figura reformista y Premio Nobel de la Paz, dirigiéndose al gobernante Consejo Militar.

El nuevo primer ministro interino, nombrado por los militares, defendió a los soldados y negó que dispararan a los manifestantes. Aseguró que las muertes por arma de fuego fueron causadas por otros atacantes que no identificó, y acusó a los manifestantes de ser "anti-revolución".

Horas antes, cientos de manifestantes apedrearon a las fuerzas de seguridad que habían instalado una valla de concreto y alambre de púas para cerrar las calles entre la Plaza Tahrir y el Parlamento situado a corta distancia.

Los soldados que se encontraban en las azoteas lanzaron piedras a la muchedumbre, debido a lo cual diversos manifestantes se protegieron con cascos, platos antena de satélite o chapas de metal.

Piedras, basura y vidrios rotos estaban esparcidos en las calles del centro de la ciudad, mientras que salían llamas de las ventanas así como una columna de humo negro de un edificio de dos pisos incendiado cerca del parlamento.