La Cámara de Representantes aprobó el viernes una ley presupuestaria de un billón de dólares que financiará las operaciones diarias de 10 departamentos del gabinete y evitará un cierre del gobierno.

La aprobación por 296-121 representó un inusual ejemplo de bipartidismo en un Capitolio extremadamente polarizado. Los legisladores buscaban además un acuerdo sobre otra ley para renovar los pagos por desempleo y las rebajas a los impuestos sobre la nómina.

La votación del viernes envía la medida presupuestaria al Senado, que se espera la apruebe el sábado.

La medida implementa recortes presupuestarios dispuestos en un pacto en agosto entre el presidente Barack Obama y el Congreso. Reduce gastos en la mayoría de las agencias nacionales y concede al Pentágono el menor incremento presupuestario en la historia reciente. Paga por una serie de programas que van desde seguridad fronteriza a control de inundaciones, combate al SIDA y la hambruna en África.

Muchas cláusulas deseadas por los republicanos fueron retiradas de la ley antes de su aprobación, y los demócratas bloquearon una serie de ataques republicanos contra regulaciones de la Agencia de Protección Ambiental, aunque el presupuesto de la agencia sufrió un recorte de más de 3%.

Los líderes republicanos consiguieron frenar nuevas reglas que requerirían el uso de bombillas más eficientes, demoras en regulaciones sobre el polvo de carbón y eliminar fondos federales para el programa de intercambio de agujas hipodérmicas para drogadictos.

Los costos de guerra serían de 115.000 millones de dólares, un recorte de 43.000 millones comparado con el año previo.

La medida recorta el presupuesto del Pentágono, la ayuda al exterior y los gastos ambientales, pero fortalece los fondos para los programas de veteranos militares. La Comisión de Bolsas y Valores, responsable de implementar nuevas regulaciones bajo la reforma financiera, consiguió un incremento presupuestario de 10%.

En tanto, los representantes republicanos insistirán en vincular cualquier iniciativa para ampliar las prestaciones a los desempleados y las rebajas a los impuestos de nómina a agilizar un oleoducto entre Canadá y Texas, dijo el viernes el presidente de la cámara baja, John Boehner.

Boehner añade con su postura un ingrediente de conflicto a las negociaciones para prorrogar la vigencia de las reducciones a los impuestos de nómina.

El presidente Obama y muchos demócratas en el congreso se oponen a la aceleración de las obras del proyecto del oleoducto Keystone X, que se extendería casi 2.736 kilómetros (1.700 millas) desde el oeste de Canadá.

Las discrepancias se han constituido en uno de los principales obstáculos para lograr un acuerdo bipartiststa en torno al tema de los impuestos de nómina.