La Cámara de Diputados de Argentina aprobó hoy un proyecto de ley que busca limitar la tenencia y compra de tierras por parte de extranjeros, inspirada en legislaciones vigentes en otros países.

La iniciativa, impulsada por el Gobierno de Cristina Fernández y girada al Senado, que al igual que la Cámara baja cuenta con mayoría oficialista, fue respaldada por 153 legisladores, mientras que 26 votaron en contra.

El diputado oficialista Luis Cigogna sostuvo que el proyecto "no tiene ánimo xenófobo ni apunta a discriminar a los extranjeros", sino que busca "reservar un recurso que es estratégico y no renovable para los argentinos".

El legislador radical Pablo Orsolini destacó la importancia de que el Parlamento apruebe esta ley al considerar que "se trata de un primer grano de arena para comenzar a frenar la concentración de la tierra".

La iniciativa, que comenzó a debatirse en agosto pasado, establece que el porcentaje de tierras en poder foráneo no deberá superar el 15 por ciento del territorio nacional y que los extranjeros no podrán comprar más de mil hectáreas por región.

Además, según el texto aprobado, que no prevé retroactividad y por tanto no vulnera derechos adquiridos, de ese 15 por ciento total no podrá haber más del 30 por ciento en manos de "personas físicas o jurídicas de una misma nacionalidad".

El proyecto advierte que se "atenderán los tratados bilaterales de inversión suscritos por Argentina" y vigentes a la entrada en vigor de la ley, y que "no se entenderá como inversión la adquisición de tierras rurales por tratarse de un recurso natural no renovable".

La iniciativa crea además un Registro Nacional de Tierras Rurales que realizará un catastro en todo el país, ya que se desconoce con exactitud qué proporción del territorio está bajo dominio foráneo.

El pasado 15 de agosto, un día después de ganar las elecciones primarias, Cristina Fernández pidió al Parlamento que avanzara en el tratamiento de la iniciativa, similar a legislaciones que rigen en Brasil, Canadá y EE.UU., según la mandataria.

A comienzos del siglo XX, unos 7 millones de hectáreas estaban en manos de extranjeros en Argentina, pero esa cifra se elevó desde entonces hasta unos 20 millones de hectáreas, según cálculos de la Federación Agraria Argentina.

El mayor terrateniente extranjero en Argentina es la familia italiana Benetton, dueña de unas 900.000 hectáreas, en su mayoría en la Patagonia (sur) y dedicadas a la producción lanar para su imperio textil.

Actualmente, la única norma que limita la posesión de tierras por parte de extranjeros es un decreto de 1944 que restringe las adquisiciones en áreas de frontera y zonas clave para la seguridad nacional, una norma que no se cumple, según la Federación Agraria y dirigentes de varios partidos políticos.

Otro terrateniente famoso es el inglés Joe Lewis, expropietario de Hard Rock Café, que adquirió 18.000 hectáreas en la Patagonia y cerró el acceso público al paradisíaco Lago Escondido, caso que derivó en una larga batalla judicial inconclusa.

También es emblemático el caso del magnate estadounidense Douglas Tompkins, quien adquirió una vasta extensión en los Esteros del Iberá (noreste), un área rica en fauna y agua dulce.