Paraguay necesita un pacto social para reducir la pobreza, que afecta a un tercio de su población, y corregir las desigualdades de su sistema tributario, el único de América Latina que no grava la renta personal, concluyó hoy una misión de las Naciones Unidas (ONU).

La relatora especial de la ONU sobre extrema pobreza y derechos humanos, Magdalena Sepúlveda, señaló a Efe que lo que preocupa al organismo es que "más de una tercera parte de la población, el 34 por ciento, vive en pobreza y de esa proporción un 19 por ciento vive en extrema pobreza o indigencia".

Sepúlveda, que finalizó hoy una visita de inspección de seis días en este país, añadió que también inquieta la composición impositiva por la falta de un impuesto que grave la renta personal, por lo que todos los paraguayos, "sean ricos o pobres, están pagando el mismo impuesto indirecto, el de valor agregado (IVA).

Consideró que esa iniquidad se refleja en que "el peso en el bolsillo es diferenciado" y su consecuencia directa representa "una carga cuatro veces mayor para los sectores más pobres de la población".

La ausencia de un impuesto a la renta personal, que se debate desde el 2003 y cuya entrada en vigor fue aplazada hasta el 2013 debido a presiones de grupos de poder, "hace que (Paraguay) sea el único país de América Latina que aún no tiene vigente este impuesto directo", mantuvo Sepúlveda.

En una rueda de prensa anterior, la relatora detalló que esa situación traducida en número significa que "el 10 por ciento más pobre tiene un ingreso mensual de menos de 25 dólares frente al 10 por ciento más rico que tiene un ingreso medio de más 900 dólares".

"Esta desigual distribución de los ingresos entre la población es una de las principales razones de la persistencia de altos niveles de pobreza en el país", dijo, para advertir de que el problema persistirá "si la desigualdad sigue incrementando y los grupos más excluidos no obtienen recursos suficientes".

"Eso me parece que es perverso y debe cambiarse de manera inmediata, deben tomarse medidas para resolver ese problema", ahondó Sepúlveda en sus declaraciones a Efe, al comprometer a las clases media y alta en la búsqueda de mecanismos para combatir las desigualdades.

"En este país quienes necesitan comprometerse en la lucha contra la pobreza son la clase media y la elite política y económica, los que tienen el poder", enfatizó la funcionaria, quien se lamentó, sin embargo, de que no percibe "mucho compromiso" cuando el Congreso, de mayoría opositora, recorta los gastos sociales.

La relatora especial fue recibida por los ministros de Relaciones Exteriores, Jorge Lara Castro, y de Educación, Víctor Ríos, así por representantes de los poderes Judicial y Legislativo, y visitó unos asentamientos indígenas en el sur del país.

Sepúlveda, de nacionalidad chilena, comprobó que los pueblos originarios de la zona, además de estar "afectados por la pobreza", "altos niveles de analfabetismo y dificultades de acceso a la salud, están amenazados "por la expansión desmedida de los campos de soja".

La soja es el motor de la economía paraguaya y su cultivo mecanizado es criticado por organismo medioambientales y de derechos humanos por el desplazamiento de las poblaciones rurales, así como por los daños causados por los químicos que se emplean en la fumigación.

La relatora destacó los avances del Gobierno de Fernando Lugo en la protección de los sectores más vulnerables y el compromiso con la promoción de los derechos humanos, aunque consideró necesario "un nuevo pacto social" de todos los sectores para favorecer a los más necesitados.