Cientos de manifestantes en Bagdad exigieron el viernes al gobierno el cumplimiento del plazo para expulsar de Irak a exiliados iraníes para finales de año y cerrar su campamento.

El grupo de iraníes halló refugio en Irak hace décadas bajo el régimen de Sadam Husein y montó viviendas en el Campamento Ashraf, en la provincia de Diyala del este del país. Pero después de la invasión estadounidense en 2003, se convirtieron en una molestia para el nuevo gobierno chiíta de Irak, que trata de mejorar sus relaciones con Irán.

El gobierno de Irak se comprometió a cerrar el Campamento Ashraf para el fin de año y los intentos de Naciones Unidas por extender el plazo han fracasado.

Los manifestantes en Bagdad exigían la expulsión de los iraníes debido a que su grupo — la Organización Mujaidín del Pueblo de Irán, que busca derrocar al régimen de Teherán — es considerado por muchos una organización terrorista.