Mientras sus trabajadores celebraban con chocolate caliente y bollos de canela, Zynga vio que sus acciones perdían el viernes en su primer día de cotización bursátil, en un resultado inesperado para el debut bursátil que podría anteceder el de Facebook el año próximo.

Zynga Inc., la firma creadora de juegos en línea detrás de "FarmVille", "Mafia Wars" y otros pasatiempos populares en Facebook, obtuvo al menos 1.000 millones de dólares en su oferta pública inicial de acciones, que es la mayor para una compañía estadounidense de internet desde los 1.400 millones de dólares de Google en el 2004.

Pero para la tarde del viernes, los títulos de Zynga perdieron 50 centavos, el 5%, y cerraron en 9,50 dólares. Las acciones tuvieron el jueves un precio individual de 10 dólares, que es el mayor de su rango previsto. El viernes llegaron a cotizarse en 11,50 dólares hasta que comenzaron a caer constantemente en el mercado Nasdaq.

El comportamiento de Zynga distó de los saltos admirables que este año han sido la tendencia en empresas predilectas al comenzar a cotizar en bolsa, como LinkedIn Corp., cuyas acciones se duplicaron en el primer día de operaciones.

Todo indicaba que el debut de Zynga, con el símbolo bursátil de "ZNGA", sería muy bueno. Después de todo, a diferencia de muchas otras ofertas públicas iniciales, la compañía es rentable. Al menos 220 millones de personas juegan sus pasatiempos en Facebook cada mes.

La duda sobre qué podría esperarse de la oferta pública inicial de Facebook, prevista para después de abril, es difícil de responder. Sin embargo, hay una certeza.

"No hay garantías de que una oferta pública inicial tenga grandes resultados", señaló Kathleen Smith, directora de la consultora Renaissance Capital sobre inversiones en esas ofertas.

Pese a las renombradas oferta públicas de este año, el mercado no está en buenas condiciones.

Los compradores son veleidosos y están inquietos por la gran volatilidad de las acciones de nuevo ingreso en el mercado, dijo Smith.

Sean acciones prestigiosas o no, los inversionistas no quieren pagar precios muy elevados por los títulos, sobre todo cuando las empresas no han mostrado su valía con buenos reportes de ganancias o favorables opiniones de analistas.