Christopher Hitchens, autor, ensayista y polemista, y quien ocasionalmente sostenía batallas físicas a favor de las causas de la izquierda y la derecha — ademas de escribir el libro "God is Not Great" (Dios no es grande) que tuvo ventas altas_, murió el jueves por la noche tras una lucha larga contra el cáncer. Tenía 62 años.

La revista Vanity Fair anunció su deceso. Según el comunicado, Hitchens falleció de neumonía el jueves por la noche en el Centro contra el Cáncer M.D. Anderson, en Houston, debido a una complicación del cáncer de esófago que padecía.

"Jamás volverá a existir otro Christopher. Un hombre con un inteligencia feroz, tan brillante en las páginas o como persona en un bar", dijo el editor de Vanity, Graydon Carter. "Quienes lo hayan leído sienten como si lo hubieran conocido, y quienes lo hayan conocido fueron almas profundamente afortunadas".

Un intelectual principalmente comprometido, prolífico y público que disfrutaba sus cigarrillos y bebida (suficiente para "matar o aturdir a una mula"), anunció en junio de 2010 que recibía tratamiento debido a cáncer esofágico y canceló una gira para su libro de memorias "Hitch-22".

Hitchens, quien salía con frecuencia como comentarista televisivo y era colaborador de Vanity Fair, Slate y otras publicaciones mientras permaneció en Washington, adquirió popularidad en 2007 gracias a "God is Not Great" (Dios no es grande), un manifiesto para los ateos y que contrarió una tendencia reciente de obras religiosas.

El cáncer le inculcó humildad, pero no moderación. Incluso después de que le diagnosticaron la enfermedad, en sus columnas semanales siguió atacando con furia a la familia real y regocijándose con la muerte de Osama bin Laden.

"Adoro las metáforas de la lucha", escribió Hitchens sobre su enfermedad en un ensayo con fecha de agosto de 2010 en Vanity Fair.

"A veces deseo que yo estuviera sufriendo en una causa buena o arriesgando mi vida para el bien de otros, en lugar sólo ser un paciente en peligro grave".