En un tono muy duro contra el gobierno, del que fue un gran aliado, el principal líder sindical argentino Hugo Moyano advirtió el jueves que el sindicalismo no renunciará a sus reclamos.

En un acto multitudinario, Moyano, jefe de la Confederación General del Trabajo (CGT) y del gremio de los camioneros, se dirigió a la presidenta Cristina Fernández --con la que atraviesa el peor momento en su relación-- para advertirle que los sindicalistas no son "extorsionadores" y que más de la mitad del 54% de los votos con los que la mandataria fue reelegida en octubre "le corresponde a los trabajadores".

El sindicalista anunció además en el acto por el Día del Trabajador Camionero en un estadio de fútbol su renuncia a la presidencia interina del Partido Justicialista en la provincia de Buenos Aires, el mayor distrito electoral, y a la vicepresidencia primera de esa fuerza a nivel nacional, al considerar que esta última es una "cáscara vacía" que carece de los valores de su fundador, el tres veces presidente de Argentina Juan Domingo Perón.

El camionero, que pareció poner así en duda que el gobierno de Fernández sea peronista, criticó además que en el armado de listas para diferentes puestos legislativos en las últimas elecciones generales el sindicalismo quedara relegado.

"Renuncio a los cargos, pero no a la lucha", dijo Moyano al parafrasear a Eva Duarte, la esposa de Perón. "Vamos a reconstruir el peronismo... por ahí no les cae bien a algunos que un negro laburante (trabajador) se le dé por opinar políticamente", añadió el sindicalista en su discurso dirigido a la presidenta, aunque sin mencionarla expresamente.

Moyano, flanqueado por los dirigentes de diferentes gremios, cuestionó a Fernández por las críticas que vertió contra el sindicalismo en la asunción de su segundo mandato el 10 de diciembre. La presidenta había dicho entonces que con su gobierno "derecho de huelga hay, pero no de chantaje ni de extorsión".

"Ahora resulta que cuando hay un reclamo legítimo es una medida de extorsión... Hemos apoyado con todas nuestras fuerzas este modelo, pero eso no significa que no vamos a reclamar lo que corresponde", afirmó el camionero, quien sostuvo que "el mejor gobierno de la historia fue el de Perón, que no nos confundan".

Moyano fue aliado del fallecido marido y antecesor de Fernández, el ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007) y ha mantenido una relación de mutua conveniencia con la presidenta. Pero en los últimos meses el trato entre ambos se tensó y en los actos públicos que encabezan se lanzan críticas continuas.

El gobierno ha iniciado un proceso de ajuste de algunas variables económicas en su modelo populista, que incluyen la reducción del gasto y la eventual fijación de un tope a los aumentos salariales con el fin de blindar al país de la crisis internacional.

La mandataria fijó semanas atrás un límite a las demandas de los sindicatos. Rechazó de plano el proyecto de ley de reparto de un 10% de las ganancias de las empresas entre los trabajadores que impulsa la CGT en el Parlamento y señaló que la iniciativa deber ser discutida entre empresarios y empleados.

Los asistentes al acto de Moyano reflotaron el reclamo con leyendas como "Reparto de ganancias ya". Antes, el hijo del líder de la CGT, Pablo Moyano, secretario adjunto del gremio de camioneros, afirmó a periodistas que "todas las empresas que han ganado muchísimo dinero pueden repartirlo".

Según versiones empresariales, el oficialismo buscaría establecer un aumento salarial promedio para 2012 de 18%, por debajo del índice de inflación que calculan los economistas privados que es de al menos 27%, casi tres veces mayor al que reconoce el gobierno. Moyano ha dicho en varias ocasiones que "la inflación es el gran déficit del modelo" y "un problema".

La CGT, a la que están adheridos sindicatos como el de camioneros, la construcción y la metalurgia --capaces de paralizar la economía-- ha advertido que "no hay piso ni techo" para discutir aumentos de salarios.

Sobre las negociaciones salariales que se avecinan, Moyano dio a entender que los sindicalistas están dispuestos a negociar si los empresarios "tratan de contener los precios para que no sigan aumentando" y el gobierno sube el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias --al que calificó de "impuesto al trabajo, el más injusto"-- y elimina las escalas establecidas para distribuir las ayudas a trabajadores humildes con hijos basadas en el monto de sus ingresos.

"Que la crisis no la paguen los trabajadores, que paguen... los que se enriquecieron con este modelo, los grupos concentrados de poder... Si no es imposible sentarse a negociar", afirmó.

Moyano pidió además que los jubilados vuelvan a cobrar un bono por Navidad y acusó al gobierno de intentar "tejer un manto de sospecha" sobre los dirigentes gremiales con la causa judicial que investiga supuestas irregularidades cometidas por las prestadoras de salud de los sindicatos.

La justicia busca determinar, entre otras cosas, si las prestadoras de salud de varios gremios --incluida la de los camioneros que conduce Moyano-- estafaron al Estado presentando comprobantes falsos de medicamentos para obtener reintegros indebidos.

El sindicalista afirmó que a partir de las denuncias impulsadas desde 2009 por el Ministerio de Salud "no se distribuyó más" el dinero que les correspondería a esas prestadoras de servicios médicos que además "no se sabe dónde está". Según el gremialista, el Estado le adeuda de 12.000 a 15.000 millones de pesos (de 2.790 a 3.488 millones de dólares) a esas empresas que en la actualidad, indicó, estarían al borde del cese de pagos.