La mayor investigación penal de las autoridades federales sobre el dopaje en el deporte comenzó hace más de nueve años, cuando un agente de impuestos indagó en la basura del ahora famoso laboratorio BALCO.

El viernes, salvo que haya una apelación, el trabajo del gobierno llegará a su fin, sin tanta resonancia como se esperaba al comienzo, cuando Barry Bonds, el principal deportista involucrado en la pesquisa, sea sentenciado por obstrucción de la justicia.

Entre el comienzo y el fin de esta larga telenovela, el gobierno federal dedicó millones de dólares e incontables horas de trabajo para lograr que 11 personas fueran halladas culpables. Seis de ellas, incluida la estrella del atletismo Marion Jones, fueron sentenciadas por mentir a jurados investigadores, a agentes federales o a la corte.

Cinco hombres, incluido el entrenador personal de Bonds, Greg Anderson, se declararon culpables de cargos de distribuir esteroides, a raíz de sus nexos con BALCO.

La investigación en general, y el caso de Bonds en particular, encendieron un debate sobre si la larga intervención del gobierno representó la mejor forma de utilizar los recursos públicos.

Más de siete años después de que testificó ante un jurado de instrucción que investigaba a los laboratorios, el mayor jonronero en la historia de las Grandes Ligas fue hallado culpable de sólo uno de los cuatro cargos restantes que se le imputaban. Y el jurado no alcanzó un veredicto unánime sobre si Bonds mintió al responder si había consumido drogas para mejorar su desempeño.

Ahora, una serie de parámetros federales de sentencia sugiere que Bonds pase entre 15 y 21 meses en prisión. Pero los funcionarios federales de libertad condicional recomiendan que el ex toletero no vaya a la cárcel, tras destacar su trabajo caritativo, la naturaleza del delito que se le imputa y la falta de antecedentes penales.

La jueza federal de distrito Susan Illston ha sentenciado a libertad condicional y arresto domiciliario a otras dos figuras relacionadas con BALCO y halladas culpables de delitos similares.

¿Valió la pena todo esto?

"Absolutamente sí", dijo MacGregor Scott, ex fiscal federal de Sacramento, quien trabaja ahora como abogado del despacho Orrick, Herrington & Sutcliffe. "Esto llamó la atención sobre el tema de los esteroides como nunca antes".

Scott dijo que los fiscales tenían que buscar que se procesara a Bonds cuando concluyeron que había mentido al jurado investigador al negar que había consumido a sabiendas drogas para mejorar su rendimiento y al señalar que sólo permitió a sus médicos inyectarle sustancias. Otras decenas de deportistas presentaron testimonios verídicos, dijo Scott.

"No hay dos leyes, una para Bonds y otra para los demás", añadió Scott. "El jurado de instrucción es la piedra angular del sistema de justicia penal en Estados Unidos".

La investigación sí llevó directamente a una pesquisa detallada por parte del ex senador federal George Mitchell sobre el consumo de drogas en las Grandes Ligas. De ahí se desprendió el Reporte Mitchell, que a su vez llevó a que las mayores y el sindicato de peloteros endurecieran su política sobre los esteroides.

Pero la lista relativamente breve de personas halladas culpables deja atónitos a muchos, incluido el propio fundador de BALCO.

"Evidentemente, el caso BALCO llamó grandemente la atención pública sobre el consumo rampante de drogas en el deporte de elite, lo que constituyó algo bueno", dijo Victor Conte, fundador y presidente de BALCO, quien pasó cuatro meses en prisión luego de declararse culpable de distribución de esteroides. "Ahora, que el caso BALCO llega a su fin, no creo que esto haya representado el mejor uso de decenas de millones de dólares de los contribuyentes".

Bonds tendrá 14 días a partir de que se le dicte la sentencia para manifestar si desea apelarla.