Más de 18 millones de egipcios están llamados a las urnas en la segunda fase de las elecciones legislativas, que se celebran desde hoy en nueve provincias del país con la incógnita de si las fuerzas islamistas podrán confirmar su amplio liderazgo.

Los colegios electorales abrieron hoy sus puertas a las 08.00 hora local (06.00 GMT) para acoger a los votantes de provincias como Suez (noreste de Egipto), Asuán (sur) o Guiza (en la parte occidental de El Cairo), que representa a buena parte del electorado de clase media.

En esta fase se elegirán 180 escaños en la Cámara Baja o Asamblea del Pueblo, de los cuales dos tercios saldrán de listas cerradas de partidos políticos y otro tercio resultará de listas abiertas con candidatos individuales.

Merced al enrevesado proceso electoral egipcio, hoy y mañana se celebra la primera vuelta, mientras que los próximos 21 y 22 de diciembre se celebrará la segunda vuelta, sólo en el caso de las listas de candidatos individuales.

El Partido Libertad y Justicia (PLJ), brazo político de los islamistas Hermanos Musulmanes, pretende afianzar y mejorar sus resultados de la primera fase, cuando logró el 37 % de los votos.

Para ello, cuenta con feudos como Beni Suef, en el centro del país), o incluso Ismailiya (este), donde su ideólogo, Hasan al Bana, fundó la cofradía religiosa en 1920.

Pese a que la victoria de los Hermanos se da por segura, las grandes incógnitas serán, por un lado, ver si los salafistas de Al Nur refrendan la segunda posición que conquistaron en la primera ronda y, por otro, comprobar si finalmente las fuerzas liberales y laicas han conseguido aglutinar esfuerzos para evitar la atomización de su voto.

Éstos últimos no lo tendrán fácil a priori, ya que la votación comienza a desplazarse hacia entornos rurales, después de que en la primera fase votaran núcleos urbanos como El Cairo o Alejandría.

En los últimos días, los observadores han enfatizado la necesidad de mejorar la organización de las elecciones, que hasta ahora ha recibido duras críticas y ha llevado a la suspensión de los resultados en al menos cuatro distritos del país, uno de ellos de casi dos millones de personas en El Cairo.

La Comisión Suprema Electoral ha asegurado que hará todos los esfuerzos para evitar que los partidos hagan propaganda durante los días de votación en el exterior de los propios colegios electorales y para que se respete la Ley Electoral.