La decisión del Parlamento Europeo de no prorrogar el acuerdo de pesca que mantenían de forma provisional la Unión Europea y Marruecos dejará a partir de mañana en casa a un centenar de barcos españoles, sobre todo andaluces y canarios.

Los pescadores españoles expresaron su malestar por la decisión. El secretario general de la Confederación Española de Pesca (Cepesca), Javier Garat, afirmó, en declaraciones a Efe, que el bloqueo es un "grave error" y una "malísima noticia", porque puede suponer la pérdida de empleos y de actividad de la flota.

En cambio, la Federación Nacional de Asociaciones de Pesca Costera marroquí (FNAPC) expresó su satisfacción por el cese de la actividad pesquera europea en aguas marroquíes.

El secretario general de la FNAPC, Abderrahim Laabidi, dijo a Efe que "el único beneficiado siempre ha sido la flota española", a la que acusó de recurrir a prácticas pesqueras agresivas (citó el empleo de redes de deriva y la pesca con explosivos), que "destruyen la fauna marina marroquí", así como de "no descargar en los puertos marroquíes para controlar las cantidades de lo que se ha pescado".

El convenio UE-Marruecos ofrecía 119 licencias a la flota comunitaria, de las que un centenar son para España, si bien en la actualidad los barcos españoles emplean solo cerca de 70 permisos, sobre todo navíos de Andalucía y de Canarias.

El Ministerio del Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM) ha expresado su rechazo a la votación de la Eurocámara y ha destacado su "apoyo y compromiso con la flota española que faena en el caladero marroquí".

La Comisión Europea, sorprendida por el voto, ha convocado una reunión urgente e informará mañana a los ministros europeos de Pesca.

El voto de la Eurocámara amenaza con enrarecer las relaciones con Rabat al avivar el debate sobre el estatus del Sahara Occidental y ser susceptible de tener consecuencias en otros acuerdos entre la UE y Marruecos como el de comercio de frutas y hortalizas, que se está negociando en estos momentos.

La mala noticia para los pescadores españoles llegó casi por sorpresa y en una votación que se decidió por una diferencia de solo 33 votos.

Los partidarios de poner fin al acuerdo, alegando la sobreexplotación de algunas especies y la presunta ilegalidad de utilizar los recursos propios de la población saharaui, han podido con los votos positivos de la mayoría de eurodiputados españoles.

Solo votaron en contra Izaskun Bilbao (PNV), Willy Meyer (IU), Raul Romeva (ICV), Francisco Sosa-Wagner (UPyD), Pablo Zalba (PP), así como los eurodiputados del PSOE Sergio Gutiérrez y Dolores García-Hierro (que han subsanado el "error" poco después).

En Estrasburgo, el grupo del Partido Popular Europeo (PPE) ha lamentado el voto de la Eurocámara y ha señalado que "es un mensaje muy negativo para Marruecos en plena Primavera árabe", según un comunicado del vicepresidente de la comisión de Pesca del PE, el francés Alain Cadec.

"Más allá de los aspectos económicos -señala Cadec-, hay que apoyar la asociación con Marruecos en este momento de democratización".

La presidenta de esa comisión, la eurodiputada gallega Carmen Fraga, no se ha pronunciado al respecto.

Desde el PSOE, la eurodiputada socialista María Múñiz ha lamentado el resultado del voto y ha señalado que Marruecos "es un socio fiable"·

Sobre las implicaciones del no a este acuerdo respecto a negociaciones comerciales como la del tomate, Múñiz ha dicho que "el voto de hoy no tendría por qué afectar otros acuerdos".

Una lectura muy distinta ha hecho el eurodiputado de ICV Raul Romeva, a favor de vetar al prórroga, y que defiende que la decisión del hoy del PE "es un punto de inflexión para que Bruselas le diga a Rabat a partir de ahora que no todo vale".

"A partir de ahora Bruselas tendrá más argumentos para pedir a Marruecos que cumpla nuevas condiciones en otros acuerdos que se están negociando como el de productos agrícolas, entre ellos el tomate y la naranja marroquí", ha añadido el eurodiputado catalán.

El objetivo al renovar el acuerdo era ganar tiempo y no interrumpir la actividad pesquera de la flota comunitaria en aguas marroquíes, mientras Bruselas y Rabat negociaban un nuevo arreglo pesquero que sustituya al que había estado vigente desde 2007.

A cambio, Marruecos recibía 31 millones de euros para el desarrollo de su sector pesquero.