El aporte del narcotráfico al Producto Interior Bruto (PIB) colombiano pasó del 0,8 al 0,3 % en diez años, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), que alertó hoy en Bogotá de que ahora la amenaza viene de la violencia por la disputa de un mercado más estrecho.

Éstas son algunas de las conclusiones del documento "Las nuevas dimensiones del narcotráfico en Colombia", presentado por la Unodc y que analiza los efectos económicos, sociales y medioambientales de la producción y comercialización de drogas en este país durante la última década.

En este periodo se redujeron los precios de la droga, las áreas de cultivos y la productividad, y se incrementaron las incautaciones, sin que haya descendido el consumo a nivel mundial, afirmó Ricardo Rocha, autor del informe, al confirmar que el mercado se achicó y las disputas por controlarlo crecieron.

En 2009 la producción y el comercio ilícito de drogas aportó al PIB colombiano unos 70 millones de dólares (0,3 %), cifra que deja constancia de que si bien "la magnitud del impacto en la economía ha disminuido (...), las secuelas y los problemas del narcotráfico siguen preocupando y siguen afectando sensiblemente", agregó.

Rocha adelantó que lo más preocupante ahora es "el (incremento) del consumo y la criminalidad urbana y juvenil", al matizar que hay otros asuntos pendientes como el "desarrollo rural, medioambiente y lavado de activos".

Precisamente en el lavado de activos es "donde está la ganancia", dijo, para aclarar que el fenómeno del narcotráfico en Colombia se transformó durante la última década al pasar de grandes carteles a manos de bandas más pequeñas, herederas de los capos del pasado.

"Esa época de los carteles de la droga que lograron monopolizar el mercado mayorista pasó, es leyenda, ahora las utilidades del negocio se las están apropiando centroamericanos, venezolanos y mexicanos", matizó el experto.