El presidente de EE.UU., Barack Obama, quiere abrir una nueva zona, de 85.000 kilómetros cuadrados, a la explotación de gas y petróleo en el golfo de México, informó hoy la Casa Blanca.

En un comunicado, la residencia presidencial indicó que el secretario del Interior, Ken Salazar, se desplazará el miércoles a Nueva Orleans para celebrar una venta de licencias de explotación de 21 millones de acres, o 85.000 kilómetros cuadrados, en el golfo, un año y medio después del mayor derrame de la historia del país.

La venta se celebrará después de que la semana pasada tuviera lugar otra para un área de 140.000 acres (567 kilómetros cuadrados) en la Reserva Petrolera Nacional de Alaska.

Según indicó la Casa Blanca, la iniciativa forma parte de una serie de medidas adoptadas desde que las anunciara Obama el pasado mayo para aumentar la producción nacional de hidrocarburos y fomentar la independencia energética estadounidense de manera responsable.

Entre otras cosas, Obama anunció entonces licencias de explotación para áreas hasta entonces vetadas en Alaska y el Golfo de México.

El Departamento del Interior, explicó la Casa Blanca, calcula que la venta del miércoles podría generar la producción de 222 a 423 millones de barriles de petróleo y hasta 2,65 billones de pies cúbicos de gas natural.

La Casa Blanca insistió en que, aunque se concederán nuevas licencias de explotación, el Gobierno se asegurará de que se procede con total respeto a las medidas de seguridad, tras el derrame del año pasado.

Después de aquella catástrofe, recuerda, el Gobierno "puso en marcha reformas de seguridad sin precedentes para las perforaciones en alta mar, trabajando con el sector para mejorar la supervisión y las operaciones".

Desde que se pusieron en marcha las nuevas pautas de seguridad, agrega, el Gobierno ha concedido 97 licencias de explotación en aguas costeras y 211 para operaciones en 60 pozos en aguas profundas.