La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, anunció hoy un programa de becas para estudios en el exterior que hasta el año 2014 beneficiará a 100.000 alumnos universitarios, con una inversión cifrada en unos 2.000 millones de dólares.

Rousseff destacó que el criterio de selección estará guiado por el desempeño académico de los estudiantes de todas las universidades privadas y públicas del país, con lo que se garantizará el acceso a las becas de todas las clases sociales.

"Todos tendrán la misma oportunidad", subrayó la jefa de Estado en un acto público celebrado en el Palacio presidencial de Planalto.

El programa "Ciencia sin Fronteras" estará dirigido en particular a las áreas científica y tecnológica, con énfasis en matemáticas, ingeniería, ciencias de la información, biología y nanotecnología, entre otras, así como a sectores más específicos, como petróleo, gas o aeronáutica.

"Brasil tiene muchas riquezas, pero se va a necesitar personas muy bien capacitadas para lograr que el país entre en la tecnología del conocimiento y sea capaz de producir ciencia, pero también de asumir nuevas tecnologías y transformarlas", declaró.

Según se anunció en la ceremonia, los primeros 1.500 alumnos beneficiados por este plan comenzarán a cursar estudios de posgrado en universidades de Estados Unidos a partir de enero próximo.

Los otros estudiantes serán enviados a universidades de Holanda, Bélgica, España, Portugal, Australia, Canadá, Suecia, Corea del Sur, China, Japón, Reino Unido, Alemania, Italia y Francia, entre otros países a los que Rousseff consideró "socios indispensables" en esta iniciativa.

Asimismo, el plan apunta a atraer a científicos e investigadores de otros países hacia las universidades brasileñas, para lo cual se ofrecerá cerca de un millar de plazas.

El programa contará con apoyo financiero de empresas privadas y estatales, muchas de las cuales ya se han comprometido a emplear a los jóvenes una vez que completen sus estudios y regresen al país, explicó el ministro de Educación, Fernando Haddad, en una rueda de prensa con corresponsales extranjeros.

Haddad también afirmó que el Gobierno espera una "tasa importante de retorno" de esos estudiantes, que a diferencia de otras épocas se verán tentados a regresar a Brasil por la estabilidad económica que el país ha consolidado en los últimos años.

No obstante, también señaló que "será igualmente bueno que haya estudiantes que permanezcan en el exterior", pues eso garantizará un "buen nivel de intercambio" en los campos académico y profesional.

Así como Rousseff, Haddad destacó el "carácter inclusivo" del programa y la garantía de que los elegidos serán siempre los mejores alumnos, al margen de su condición social.

"Es un programa para la elite, pero la elite intelectual y no la elite monetaria", remarcó el ministro de Educación.

En la misma rueda de prensa, el ministro de Ciencia y Tecnología, Aloizio Mercadante, explicó que la selección será hecha en función de las notas de los estudiantes en las universidades brasileñas y del nivel de comprensión de la lengua del país al que postularán.

Sin embargo, los estudiantes que así lo necesiten podrán, durante unos ocho meses, cursar estudios del idioma del país al que serán enviados.

Los escogidos "serán los mejores estudiantes de Brasil", que tendrán oportunidad de completar su formación en "las mejores universidades del mundo", apuntó Mercadante.