El entusiasmo deportivo ha vuelto a la ciudad de Houston después que el equipo local de los Texans, que milita en la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), ha conseguido por primera vez en sus nueve años de historia el título de división y pasar a la fase final.

Cuando aún faltan tres jornadas de la temporada regular en la NFL, los Texans (10-3) aseguraron el título de la División Sur de la Conferencia Americana (AFC) tras vencer el domingo por 20-19 a los Bengals de Cincinnati y los Titans de Tennessee perder por 17-22 ante los Saints de Nueva Orleans.

El gran triunfo logrado por los Texans, que además juegan si los dos mejores mariscales de campo, el líder defensivo y la estrella del ataque por aire --todos lesionados--, ha compensado a los aficionados locales los reveses sufridos por los Astros, el equipo del béisbol profesional de la Liga Nacional y los Rockets de la NBA.

Solamente, el Dynamo de Houston, que milita en el Liga Profesional de Fútbol de Estados Unidos (MLS), había dado este año la alegría de conseguir el título de la Conferencia Este y disputar la gran final que perdió por 1-0 ante el Galaxy de Los Ángeles.

Antes los Astros cosecharon la peor marca de su historia y de todo el béisbol de las Grandes Ligas, mientras que los Rockets se encuentran en otra reconstrucción más del equipo tras el "fracaso" que sufrieron con la retirada forzada por las lesiones del pívot chino Yao Ming.

Todo lo anterior ha quedado a un lado en el ambiente deportivo de Houston, desde que ayer, domingo, en Cincinnati, con ocho yardas por cubrir, poco más de dos minutos en el reloj y sin la posibilidad de tiempos fuera, el quarterback novato T.J. Yates enfrentó su mayor reto como profesional y salió victorioso.

El novato de 24 años y en sólo su segundo partido como titular, mostró sangre fría, control y mucha astucia para conseguir superar la gran prueba de fuego que se le presentaba.

Yates encabezó el avance más importante de la historia de los Texans, el que iba a poner por primera vez al equipo de Houston en la fase final.

El mariscal de campo novato lanzó un pase de anotación de seis yardas a dos segundos del final para concretar una victoria por 20-19 sobre los Bengals, que ya es histórica.

Yates sólo necesitó varios minutos cargados de suspense y tensión para al final demostrar que puede jugar bajo presión y ser otro de los novatos revelación de la temporada en el puesto de quarterback.

Con su séptima victoria consecutiva, los Texans (10-3) estaban ya en las puertas del título de la fase final, pero faltaba conocer lo que iban a hacer los Titans.

Los jugadores de los Texans se retiraron a los vestuarios en medios de abrazos al concluir el partido con los Bengals para seguir por el televisión los últimos minutos del duelo de los Titans contra los Saints.

Necesitaban que los Titans perdieran para que la celebración fuese completa y eso fue lo que sucedió cuando se le acabó el tiempo al equipo de Tennessee para evitar la derrota por 17-22.

Los jugadores de los Texans esta vez no iban a vivir ninguna frustración de última hora como les había sucedido en temporadas anteriores y comenzaron a gritar, abrazarse para luego ponerse gorras negras y camisetas blancas de campeones de división.

El receptor abierto Andre Johnson, que fue baja por lesión, recibió un balón del partido, por el papel que desempeñó para convertir al equipo en un club ganador después de haber trabajado muy duro durante los últimos años.

"Las palabras realmente no lo pueden describir lo que se vive en estos momentos", declaró Johnson. "Es algo que he estado esperando por mucho tiempo".

Desde su temporada inaugural en 2002, los Texans habían sido el hazme reír de la NFL y el único equipo que no sabía lo que era estar en la fase final.

Ahora ya dejaron atrás su imagen de equipo perdedor en los momentos decisivos y gracias a un novato desconocido, que tuvo la oportunidad de ser titular por la mala suerte de las lesiones de los mariscales de campo Matt Schaub y Matt Leinart, los Texans están listos para seguir dando alegrías a todos sus seguidores y reivindicar su nueva condición de campeones.