Los precandidatos republicanos a la presidencia que encabezan las encuestas de preferencias, Newt Gingrich y Mitt Romney, visitan Nueva Hampshire el lunes y en los próximos días regresarán a Iowa, concentrándose en los votantes en ambos estados, donde iniciará el proceso de postulación poco antes del Año Nuevo.

Las encuestas indican que Gingrich, ex presidente de la Cámara de Representantes, está ganando ventaja sobre el ex gobernador de Massachusetts Romney, en un giro notable después que este último encabezó la preferencia de los votantes durante los primeros meses de la campaña.

Quien salga elegido candidato republicano desafiará al presidente Barack Obama en las elecciones de noviembre de 2012.

Los candidatos republicanos volverán a debatir el jueves en Iowa. El 3 de enero, ese estado pondrá en marcha el proceso de selección de los delegados —mediante asambleas locales de partido llamadas "caucus"— comprometidos con alguno de los candidatos que irán a la convención nacional republicana a fines del verano.

Siete días después, Nueva Hampshire celebrará la primera elección primaria de la nación.

Ambas elecciones han sido tradicionalmente acontecimientos importantes en el comienzo del proceso.

La tasa de aprobación de Obama ha caído a niveles récord en cuanto a su manejo de la recuperación económica, pero la caótica puja republicana ha suscitado atención negativa sobre el partido después que varios candidatos subieron meteóricamente antes de caer estrepitosamente.

La representante Michele Bachmann salió al frente en las encuestas y rápidamente cedió terreno al gobernador de Texas Rick Perry. Las actuaciones vacilantes de Perry dañaron sus posibilidades y el empresario Herman Cain cobró impulso, pero las denuncias contra él por hostigamiento sexual y una aventura extramarital lo obligaron a retirarse.

Gingrich ha demostrado más resistencia y ahora se está distanciando de Romney en las encuestas nacionales. Sigue siendo una figura controversial debido a su desempeño como jefe de la Cámara de Representantes, una actuación empañada por violaciones al código de ética y una vida personal que incluye tres matrimonios e infidelidades.

Esto último normalmente lo privaría del apoyo de los cristianos evangélicos, una fuerza poderosa entre los republicanos, pero hasta ahora sus muestras de arrepentimiento parecen haber satisfecho al sector más conservador.

Romney enfrenta un fuerte desafío ahora que Gingrich ha pasado al frente. Ambos candidatos han defendido posiciones anteriormente que son consideradas demasiado moderadas o liberales para los republicanos tradicionales.

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