El presidente boliviano, Evo Morales, pidió hoy a sus seguidores y a los empresarios una nueva agenda de gobierno en una reunión que la oposición descalificó porque opina que no servirá para corregir errores y porque se celebra sin organizaciones sociales clave.

Morales, en horas bajas de popularidad, se reunió con políticos, sindicalistas, campesinos, productores de coca, trabajadores de empresas estatales, militares, funcionarios y empresarios, entre otros, en ausencia de la mayor central obrera y de los indígenas del Oriente y la Amazonía.

Afirmó que la reunión, que seguirá hasta el miércoles en la ciudad central de Cochabamba, analizará como "tema central" plazos y fuentes financieras para proyectos de industrialización de los recursos naturales, objetivo que plantea desde 2006 pero que hasta ahora ha tenido escasos resultados.

También propuso crear un consejo político y otro económico con delegados de movimientos sociales, empresarios e intelectuales para que piensen, analicen y planifiquen la gestión gubernamental junto con sus ministros.

Según Morales, es un nuevo modelo de debate para mejorar lo que llama "gobernar obedeciendo del pueblo", pero también un espacio para que le hagan conocer sus "errores".

El mandatario reconoció "debilidades" en seguridad ciudadana, lucha contra el narcotráfico, delincuencia y corrupción.

Morales convocó a la llamada "Cumbre Social" y "Primer Encuentro Plurinacional" en momentos en que su apoyo popular ha caído al 38 %, casi la mitad del 70 % que le daban las encuestas al empezar su segundo mandato en 2010, mientras que lo reprueba el 53 % de sus compatriotas, según el último sondeo de Ipsos.

La baja popularidad de Morales se debe en parte a su conflicto con indígenas de la Amazonía contrarios a la construcción de una carretera en el parque natural Tipnis, por lo que marcharon 66 días hasta La Paz entre agosto y octubre.

También sufrió un revés cuando en octubre pasado tuvo su primera derrota en las urnas al ser mayoritarios (60 %) los votos en blanco y nulos que pidió la oposición en las elecciones de autoridades judiciales, a modo de plebiscito contra el mandatario.

El líder del centroizquierdista Movimiento Sin Miedo (MSM), Juan del Granado, exaliado de Morales, descalificó hoy la cita de Cochabamba porque se trata, dijo, de una reunión del gobernante solo con sus allegados y no un encuentro con amplia participación.

"Le habíamos pedido que se reúna con todos, que escuche a la gran mayoría de los bolivianos que ya no le apoyan", declaró del Granado, y añadió que Morales necesita "profundas rectificaciones" después de la elección judicial y la marcha de los indígenas de la Amazonía.

El expresidente y líder opositor Jorge Quiroga (2001-2002) señaló a medios locales que la reunión busca dar a Morales un "disfraz social de los cada vez menos movimientos sociales que apoyan al Gobierno", para dar una cobertura a acciones "que quiere hacer y no se anima".

Según Quiroga, el presidente busca apoyo para insistir en el aumento del coste de los combustibles, avanzar en el control de los medios informativos y reanudar la construcción de la carretera en el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis).

Morales subió hace un año el coste de los combustibles hasta en un 82 %, el llamado "gasolinazo", pero una semana después dio marcha atrás debido a una ola de protestas sociales en su contra.

El dirigente opositor centrista Samuel Doria Medina dijo que la llamada "cumbre social" es solo una reunión de "masistas", militantes del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS), y agregó que terminará con "soluciones cosméticas" para los problemas del país, pero "sin tener un rumbo".

El mandatario, de origen aimara, anunció que quiere reunirse en enero con dirigentes de otros partidos para escuchar sus propuestas.

A Cochabamba no acudieron la Central Obrera Boliviana (COB) ni la Central de Pueblos Indígenas del Oriente de Bolivia (CIDOB), que lideró la marcha del Tipnis, ni tampoco las principales organizaciones de medios y periodistas.

El Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasusyu (Conamaq), que reúne a quechuas y aimaras del occidente andino, está dividido y solo algunos de sus dirigentes estuvieron en la cita de Morales.