El ultraderechista Anders Behring Breivik, autor confeso de los atentados del 22 de julio en Noruega, podrá desde hoy leer periódicos, escuchar la radio y ver la televisión, al acabar la prohibición decretada por los tribunales.

Breivik recibirá también una carpeta con artículos publicados hasta ahora sobre él y sobre los atentados, señaló su abogado, Geir Lippestad.

"Espera con ganas que se le levante la prohibición y sobre todo quiere ver la televisión. Le hemos guardado unos cuantos periódicos y recortes que es natural que le enseñemos", dijo Lippestad a la televisión pública NRK Lippestad.

El fundamentalista cristiano, de 32 años, recibirá la misma oferta que el resto de los prisioneros, que incluye una selección de la prensa del día, los canales de televisión más populares y a un receptor de radio, según el director del presidio, Knut Bjarkeid.

El acceso a prensa, radio y televisión supone un nuevo paso para normalizar la situación de Breivik, al que se le levantó el aislamiento total a mediados de octubre, aunque en la práctica no significó grandes cambios al ser el único preso del penal en régimen de alta seguridad.

En la última vista celebrada el 14 de noviembre, la corte de Oslo decidió sustituir la prohibición de recibir correo por un control de la correspondencia, lo que le ha permitido recibir entre 200 y 300 cartas, según las estimaciones policiales.

Breivik, que permanece en prisión preventiva desde su detención, podrá recibir visitas a partir del próximo 9 de enero, aunque serán controladas por las autoridades.

Según Lippestad, el ultraderechista no ha mostrado por el momento ningún signo de que desee ser visitado, y tampoco nadie de su familia ha mostrado interés, aunque sí algunos antiguos amigos.

Breivik hizo estallar el pasado 22 de julio un coche bomba en el complejo gubernamental de Oslo, donde murieron ocho personas, e inmediatamente después se trasladó a la isla de Utøya, a 45 kilómetros de la capital, donde disparó de forma indiscriminada y mató a otras 69.

La mayoría de las víctimas de Utøya asistían al campamento de las Juventudes Laboristas.