La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, dijo estar "satisfecha" con el resultado de la Cumbre sobre Cambio Climático de Durban, que permitió extender el Protocolo de Kioto y fijar una hoja de ruta para un acuerdo global de reducción de gases de efecto invernadero, informaron hoy fuentes oficiales.

La jefe de Estado de Brasil, que estuvo pendiente de las negociaciones y llegó a presionar por la renovación del Protocolo de Kioto, manifestó su satisfacción con los acuerdos en la conversación en la que su ministra de Medio Ambiente, Izabella Teixeira, le comunicó los resultados, informó la Presidencia en su página en Internet.

La ministra, que participó directamente en las negociaciones en Durban, dijo que la mandataria le expresó su agrado tanto por los acuerdos alcanzados como por el importante papel que tuvo Brasil en la Cumbre, en la que fue uno de los países que facilitaron los entendimientos.

Teixeira, citada en la página en Internet de la Presidencia, aseguró que Brasil defendió en Durban la extensión del Protocolo de Kioto por considerarlo como "el mayor bien para garantizar un régimen fuerte de cambio de clima".

En un pronunciamiento público hace una semana, Rousseff manifestó su preocupación por el "problemático" rumbo de las negociaciones en Durban e instó a todos los países a renovar el Protocolo de Kioto.

En la misma ocasión la jefe de Estado aclaró que, independiente de los resultados de Durban, Brasil cumplirá las metas voluntarias con que se comprometió en la Cumbre de Copenhague en 2009 para la reducción del 36,1 % al 38,9 % de sus emisiones hasta el año 2020, principalmente con acciones para reducir el ritmo de deforestación de la Amazonía.

La Conferencia de Durban, que se celebró del 28 de noviembre al 11 de diciembre, consiguió alargar un segundo periodo del Protocolo de Kioto, único instrumento vinculante para la reducción de los gases contaminantes y que expira en diciembre de 2012.

Además, en la conferencia se aprobó el mecanismo que debe regir el Fondo Verde para el Clima y se definió una hoja de ruta para un nuevo acuerdo global.

Este último acuerdo, que estuvo a punto de descarrilar por las diferencias entre la Unión Europea (UE), EE.UU., China y la India, fija una hoja de ruta para conseguir el recorte de emisiones, que debe ser adoptado en 2015 y que debe entrar en vigor en 2020.