Más de 400.000 habitantes de la región separatista moldava de Cisdniester acuden hoy a las urnas para decidir si su actual líder denostado por Rusia, el septuagenario Igor Smirnov, sigue siendo presidente veinte años después de asumir por primera vez el cargo.

Seis candidatos concurren a los comicios, aunque sólo tres tienen posibilidades de alzarse con la victoria, según los sondeos: Smirnov; el expresidente del Parlamento de Cisdniéster, Yevgueni Shevchuk, y Anatoli Kaminski, líder del partido Renovación y expresidente del Consejo Supremo de la región.

Más de 250 colegios electorales abrieron sus puertas a primera hora de hoy en toda la región a la espera de que al menos el 50 % de los electores acudan a depositar su voto para que los comicios tengan validez legal, informó la agencia rusa Interfax.

El presidente Smirnov concurre por quinta vez al cargo tras haberlo asumido por vez primera en 1991, hace veinte años, cuando obtuvo el apoyo del 65,4 % de los electores.

Desde entonces el apoyo de los ciudadanos de Cisdniester hacia su ya histórico líder separatista no ha dejado de crecer con el paso de los años: en las últimos comicios de 2006 Smirnov arrasó y logró el 82,4 % de las papeletas en una jornada que contó con la participación del 86 % de los electores.

Smirnov, que ha dirigido Cisdniéster desde su secesión de Moldavia y ha pedido a Moscú que reconozca su independencia, es considerado por el Kremlin un obstáculo para la resolución del conflicto.

Hace apenas unos días, Serguéi Naríshkin, jefe de la administración del presidente ruso, Dmitri Medvédev, dijo que Smirnov comete un error al presentar su candidatura.

"Smirnov ha creado una atmósfera de poder unipersonal que ha llevado a la república a un estado de profunda crisis socioeconómica", señalo Naríshkin.

Moscú quiere evitar a toda costa un deterioro de la situación en la zona que desemboque en una guerra como la de Osetia del Sur (2008) y para presionar a Smirnov incluso se han abierto dos causas penales contra su hijo, Oleg Smirnov, una de las cuales se dio a conocer este viernes, a dos días de los comicios.

"Oleg Smirnov, como director general de Torginvest S.L. en Moscú, transfirió en 2008, con intención de apropiarse de la propiedad ajena, 180 millones de rublos (5,8 millones de dólares) de las cuentas de la compañía a su cuenta particular", informó Vladímir Markin, portavoz del Comité de Instrucción (CI) ruso.

Smirnov ya está acusado de malversación de 160 millones de rublos que fueron donados por Rusia a la región y de utilizar oficinas del Gobierno separatista para negocios particulares.

El candidato predilecto de Rusia es Kaminski, de 61 años, al que Moscú permitió incluso el uso de la imagen del primer ministro ruso, Vladímir Putin, durante su campaña electoral.

Ante la preocupación de algunos analistas de que en Cisdniester pueda reproducirse el reciente conflicto de la también separatista Osetia del Sur, donde la justicia privó de su clara victoria electoral a la candidata opositora, Kaminski aseguró hace dos días que en ningún caso sacará a su gente a las calles.

El Tribunal Supremo de la región separatista georgiana de Osetia del Sur anuló los resultados de las elecciones del pasado 27 de noviembre, en las que la candidata opositora Alla Dzhióyeva obtuvo el apoyo de 16.466 electores, mientras que su rival, el candidato oficialista, Anatoli Bibílov, consiguió 11.286 sufragios.

Renovación "no sacará a la gente a las barricadas, ni mucho menos provocará ninguna revolución o revuelta", manifestó Kaminiski, quien agregó que si recurren los resultados de los comicios lo harán "por la vía constitucional".

Cisdniéster, región de mayoría rusa y ucraniana, rompió los lazos con Moldavia tras un conflicto armado (1992-1993) en el que contó con ayuda rusa, cuyas fuerzas armadas siguen destacadas en la zona para garantizar el mantenimiento de la paz.

Desde el final de contienda entre Moldavia y los separatistas, que costó la vida a centenares de personas, Chisinau aboga por la integración de los dos territorios separados por el río Dniéster, a lo que siempre se ha negado Smirnov.

Rusia defiende la integridad territorial moldava, pero también la concesión de un estatus especial a Cisdniéster, como condiciones para el arreglo del problema.