The Smashing Pumpkins cerró esta madrugada en Lisboa su gira europea con una descarga de "grunge" meloso, que dejó a Billy Corgan -el único de los miembros originales de la banda que permanece- nostálgico y a solas con su público.

El concierto, el segundo celebrado esta semana en la capital portuguesa, puso fin a un tour otoñal, que empezó el 2 de noviembre en Estocolmo y que anticipa las canciones de su noveno álbum de estudio "Oceania", previsto para 2012.

El recital mostró el protagonismo de las guitarras solitarias y virtuosas de Corgan, aunque estas sólo consiguieron despertar al público al final de la actuación, cuando recurrió a los grandes éxitos de la banda.

Antes, rescató los sencillos de los dos primeros discos, "Gish" y "Siamese Dream", reeditados esta misma semana, y encadenó canciones de "Teargarden by Kaleydiscope", un álbum de publicación gratuita en Internet que empezó en 2009.

Después de más de dos horas dedicadas en gran parte a estos temas -apenas cantados por el público-, el líder del grupo dejó que marcharan sus recientes compañeros, Jeff Schroeder (guitarra), Mike Byrne (batería) y Nicole Fiorentino (bajo), fichados para esta gira.

Sin más acompañamiento que su guitarra y con las luces ya encendidas, Corgan regaló uno de sus himnos más melancólicos, "Disarmed", que pareció suficiente para que el público se marchara satisfecho de haber pagado la entrada.

La voz de las "cabezas aplastantes" se dejó aplaudir con afecto, ofreció algunos breves gracias a Lisboa y a los seguidores llegados desde Oporto, y pidió a los asistentes corear su nombre, siguiendo el grito de "Billy, Billy".

A pesar de los ánimos finales, el cantante, que confesó en su cuenta en Twitter que había vomitado antes y después de su actuación del miércoles en la sala Riviera de Madrid, mostró signos de agotamiento al final de algunas canciones.

Sin embargo, Corgan y sus compañeros consiguieron reivindicar hasta el final sus raíces y revivieron el rock de distorsión de los noventa, que encandiló a una generación de nostálgicos, sobre todo con el popular álbum "Mellon Collie and the Infinite Sadness", publicado en 1995.

De hecho, los acordes de "Bullet With Butterfly Wings", uno de los sencillos de aquel aclamado disco, fueron los primeros en levantar al público de los asientos de la plaza de toros de Campo Pequeño.

Demasiado cerca del final, llegaron los esperados éxitos de los noventa, "Tonight, Tonight" y "Zero", dos cantos de guitarras potentes y voces desgarradas que más han identificado el sonido de la banda estadounidense.

El doble concierto en Lisboa fue recibido con las entradas prácticamente agotadas y con la plaza de toros de la capital portuguesa llena de espectadores de unos treinta años de edad, mayoritariamente.

La banda de Chicago tocó por última vez en Portugal en 2007, en la primera edición del festival Optimus Alive, en la gira que reagrupó a The Smashing Pumpkins para grabar el disco de estudio "Zeitgeist".

Por aquel entonces, ya habían salido dos de los miembros originales del conjunto, el guitarrista James Ilha y el bajo D'Arcy Wretzky.

Poco después de aquella gira, en 2009, el batería Jimmy Chamberlain dejó solo a Corgan al frente del conjunto, después de dos décadas de carrera intermitente.

Susana Irles