Los electores del estado brasileño de Pará acudirán mañana a las urnas para decidir en un plebiscito si dividen en tres a esta región amazónica que tiene un territorio un poco superior al de Colombia, aunque las encuestas prevén una nítida victoria de quienes rechazan la partición.

El inédito plebiscito definirá si se mantiene la integridad del estado de Pará, que cuenta con 1,2 millones de kilómetros cuadrados, 143 municipios y una población de 7,6 millones de habitantes, o si se divide en tres: los estados de Pará, Carajás y Tapajós.

Según una encuesta realizada por la firma Datafolha y divulgada hoy por el diario Folha de Sao Paulo, el 65 por ciento de los electores paraenses rechaza la creación del estado de Carajás y el 64 por ciento se opone al nacimiento del estado de Tapajós.

Los resultados confirman los de dos sondeos anteriores realizadas por la misma firma y los de otras encuestadoras.

Pese al enorme territorio que es administrado desde la capital, Belén, una ciudad con puerto en el océano Atlántico y acceso a la desembocadura del río Amazonas, Pará es uno de los estados de menor densidad demográfica del país debido a que gran parte es ocupado por la selva amazónica.

Este estado del norte de Brasil cuenta con tan solo 6 habitantes por kilómetro cuadrado y una extensa historia de conflictos rurales, debido a la lucha por la tierra entre grandes hacendados y campesinos sin tierra, y de conflictos ambientales, debido a la actuación de madereros ilegales en varios frentes.

El plebiscito sobre la división de Pará, autorizado por el Congreso en mayo pasado, es una reivindicación de los habitantes de las regiones más al sur y más al oeste del estado, que se sienten discriminados por la lejana Belén.

Los defensores de la división reivindican un gobierno regional exclusivo para Carajás, una región rica en minerales y en donde la gigantesca empresa Vale explota las mayores reservas de hierro del mundo, y otro para Tapajós, una región en gran parte selvática, con extensas reservas ambientales e indígenas, y en la que está siendo construido Belo Monte, la tercera mayor hidroeléctrica del mundo.

Carajás nacería con cerca de 300.000 kilómetros cuadrados (24 por ciento del total de Pará) y 1,6 millones de habitantes (20,7 por ciento) y Tapajós con 732.500 kilómetros cuadrados (59 por ciento) y 1,2 millones de habitantes (15,3 por ciento).

La división es rechazada por los habitantes de lo que restaría de Pará, cuyo territorio quedaría reducido a 218.000 kilómetros cuadrados (17 por ciento), pero que mantendría la mayoría de la población (4,8 millones de habitantes o 64 por ciento).

Mientras que los políticos de Belén piden que los electores voten "no" debido al costo que tendrá la creación y el mantenimiento de dos nuevas administraciones regionales y a los ingresos fiscales que perderá Pará, el "sí" es casi unánime entre los habitantes de Santarem, que sería la capital de Tapajós, y de Marabá, que se convertiría en la capital de Carajás.

La posible victoria del sí (a la división) no garantiza automáticamente el nacimiento de los dos nuevos estados debido a que la fragmentación aún tiene que ser refrendada por la Cámara de Diputados y el Senado, y todavía puede ser vetada por el jefe de Estado.