Los precios del petróleo cerraron una semana con descensos superiores al uno por ciento, a pesar del impulso al alza que recibieron el viernes tras conocerse el nuevo pacto acordado por la mayoría de los países de la UE,

La cotización del barril del Brent, referente para Europa, concluyó ayer en Londres a 108,62 dólares, un 1,2 % menos que al cierre del viernes anterior, al tiempo que en Nueva York, el petróleo de Texas, la referencia en EEUU, quedó en 99,41 dólares por barril, con lo que acumula una depreciación semanal del 1,53 %.

Estos descensos hubiesen sido mayores sin los acuerdos alcanzados en la cumbre europea para endurecer la disciplina fiscal y reforzar los mecanismos de lucha contra la crisis, que fueron recibidos con optimismo en los mercados pese a la autoexclusión del Reino Unido, y llevaron a los "petroprecios" a cerrar con alzas.

En el sector petrolero, sin embargo, reina cierto escepticismo sobre la posibilidad de que el buen ánimo se mantenga la próxima semana, lo que favorecería el encarecimiento del "oro negro" por aumentar la expectativa de un mayor consumo energético.

"El viernes quedó claro que la UE fracasó en subir a bordo a todos sus 27 países con sus controvertidos planes para cambiar el Tratado de la UE (...) Ahora parece que el resultado será una división de 'los 27' entre un núcleo central y otro periférico de miembros", comenta la asesora británica KBC.

"Dadas las fracturas políticas, un plan coherente para manejar la crisis de la deuda de la zona del euro parece ahora más lejano que nunca", añade en su análisis semanal del mercado petrolero.

Si en noviembre "el principal conductor ha continuado siendo el sentimiento vacilante del mercado sobre el curso de la saga de la deuda del euro", los altibajos entre noticias esperanzadoras y "duchas frías" al respecto han sido también determinantes esta semana para el valor del crudo.

Pero se ve una creciente incidencia de los conflictos geopolíticos, como el contencioso internacional por el polémico programa nuclear de Irán, la recuperación de las exportaciones de crudo de Libia o las sanciones contra Siria.

Así las cosas, esos factores han eclipsado de momento el papel de la incógnita sobre resultado de la reunión que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) celebra el próximo miércoles.

"A pesar de que la crisis de la zona del euro está en primer plano, la cuestión de si la UE impondrá más sanciones a Irán es más importante a corto plazo para los mercados del petróleo", dice KBC.

Sus analistas estiman que, si bien la Unión Europea (UE) decidió ayer apoyar la imposición de nuevas sanciones a Teherán por las supuestas implicaciones militares de su programa nuclear, "aún no está en condiciones de embargar el crudo iraní, y parece que las fracturas políticas dificultarán el logro de un acuerdo".

"Para el resultado de la reunión de la OPEP el 14 de diciembre (en Viena), no esperamos ningún cambio oficial de la producción dada las enormes incertidumbres" que afectan al sector, tanto en el mercado físico como en los aspectos geopolíticos, destaca por su parte la consultora vienesa JBC.

La incógnita es si los doce países del grupo lograrán superar la profunda división que quedó patente en su anterior conferencia, que concluyó en junio en Viena sin un acuerdo sobre su oferta conjunta.

Pese a esa crisis interna en el seno de esta organización que controla cerca del 40 % de la producción mundial de crudo, ya está claro que los precios del "oro negro" cerrarán 2011 con un récord histórico en su promedio anual.

En el caso de la cotización del barril referencial de la OPEP, su media anual al 9 de diciembre se sitúa en 107,53 dólares, con lo que bate y supera en un 14 % el récord anterior (94,45 dólares en 2008), y el encarecimiento roza el 40 % respecto al promedio del año pasado (77,45 dólares).

Wanda Rudich