Con más de 1.300 enmiendas presentadas en la Cámara Baja, el plan de ajuste presupuestario del primer ministro italiano, Mario Monti, ha encontrado un importante escollo en su tramitación por la rebelión que ha despertado entre un grupo de parlamentarios los recortes a sus sueldos que propone.

Según informa hoy el diario "La Repubblica", la equiparación a la media de los sueldos de los parlamentarios italianos a los de sus colegas de la zona del euro, que el plan de ajuste de Monti exige ya a partir del próximo enero, ha obtenido un primer rechazo en la comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara Baja, en la línea con la opinión que comparten también muchos de los senadores.

La cuestión se centra en el artículo 23 del plan de ajuste de 30.000 millones de euros aprobado mediante un decreto ley por el Gobierno tecnócrata el pasado domingo y que Monti espera que reciba la ratificación parlamentaria definitiva antes de Navidad.

Dentro de ese artículo 23, que aborda los recortes al gasto de la clase política italiana, el que ha despertado un mayor revuelo entre los parlamentarios es el apartado 7, que ha desaparecido del texto del decreto colgado en la página web de la Cámara Baja, que actualmente tramita la reforma.

En el texto original que salió del Consejo de Ministros ese apartado 7 establece que si con fecha de 31 de diciembre de 2011 la Comisión para la Equiparación Retributiva Italia-Europa no ha establecido el nuevo salario que los parlamentarios deberán percibir, el Gobierno "actuará con una medida de urgencia".

Esa equiparación fue ya dispuesta en uno de los dos planes de austeridad de este verano del ex primer ministro Silvio Berlusconi (aprobado por el Parlamento el 15 de julio), pero hasta ahora no se ha hecho efectiva y es por ello que Monti ha introducido en su plan de austeridad un límite temporal para que se lleve a cabo, con la advertencia de que, si no se cumple, el Gobierno tecnócrata actuará.

"Esa intervención, adecuada en el fondo, lesiona la autonomía del Parlamento. Si no lo hacen antes los colegas de la Cámara (Baja), nuestro colegio de comisarios depositará una enmienda correctiva", comenta el senador Benedetto Adragna, del Partido Demócrata (PD) de centroizquierda, en declaraciones que recoge "La Repubblica".

Además de esa "independencia" que reclaman los parlamentarios para establecer sus sueldos, sobre la mesa está la cuestión de qué modelo se debería imitar para adecuar los salarios, si el de la media de sus colegas de la zona del euro o el de los miembros del Parlamento Europeo (PE).

En la actualidad, los diputados y senadores cobran un salario base neto de unos 11.704 euros al mes, frente a los 5.339 euros mensuales de media europea y los 5.900 euros de los europarlamentarios, según datos que recoge "La Repubblica".

Los diputados y senadores italianos prefieren que se les equipare a estos últimos, pues es el Parlamento Europeo quien se encarga de pagar a los colaboradores de sus diputados, mientras que los parlamentarios de Italia pagan los sueldos de sus propios asistentes con el salario que reciben al mes.

Técnicos que trabajan en la Cámara Baja, a cuyo pleno se espera que llegue el plan de austeridad el próximo martes, han calculado que la equiparación de las condiciones de los diputados y senadores italianos a las de los europarlamentarios no solo no reduciría los costes del Parlamento, sino que los incrementaría.

A esto se suma la reforma ya a partir de enero próximo del llamado "vitalicio", la pensión de jubilación a la que los parlamentarios italianos tienen derecho tras 5 años de mandato efectivo (una legislatura en Italia).