La detonación de municiones en un polvorín de Ecuador ayer, que dejó 22 heridos, ocurrió por un chispazo producido por energía estática al cerrar una puerta, según informó hoy la Policía.

Wilson Alulema, comandante general encargado de la Policía Nacional, dijo a la prensa que en su interior no había personal manipulando explosivos, sino que la detonación se produjo "en el momento de cerrar el búnker".

Una chispa provocada por energía estática prendió las municiones y provocó tres explosiones, según la policía.

En total, 13 cadetes, 3 niños y dos policías fueron atendidos por cortaduras y traumas acústicos, mientras que el sargento Mauricio Herrera, quien cerró la puerta, sufrió quemaduras de segundo grado, pero está fuera de peligro, de acuerdo con la Policía.

La onda expansiva de la detonación alcanzó un kilómetro a la redonda, reventó ventanales y causó daños en puertas y techos en las casas aledañas y en dos centros educativos.

La Policía evacuó hoy temporalmente a los vecinos mientras sacaba los explosivos que todavía quedaban dentro del búnker.

El ministro del Interior, José Serrano, ha indicado que el polvorín será reubicado y que se pagarán a los vecinos todos los gastos de las reparaciones de sus inmuebles.

El accidente ocurrió en la sede del Grupo de Intervención y Rescate (GIR), una unidad de elite de la Policía, en la localidad de Pusuquí, al norte de Quito.