Noventisiete parejas en las que al menos uno de los conyuges es policía contrajeron matrimonio el viernes en la catedral de Bogotá, en una ceremonia que anualmente patrocina la Policía Nacional a sus miembros.

Cada año por el mes de noviembre o diciembre, la Policía organizada matrimonios colectivos de sus suboficiales y personal administrativo "porque para nosotros es muy importante la unidad básica que es la pareja, tenerla bien constituida", explicó en diálogo telefónico la teniente coronel Fabiola Bejarano, de la dirección de bienestar social de la policía y encargada de organizar las bodas.

En la actual edición, ninguna de las parejas estuvo constituida por dos miembros de ese cuerpo, que en total tiene 154.000 integrantes.

Además del matrimonio en la catedral, sede escogida por ser la más importante y la que puede albergar por su tamaño mayor número de contrayentes, la Policía Nacional también ofrece a las parejas después de la ceremonia religiosa una comida en un club policial y un regalo, tradicionalmente aparatos electrodomésticos como licuadoras.

Los vestidos blancos de las novias son alquilados a una agencia y cada uno tiene un detalle particular para distinguirlos y que no todas luzcan igual, en pequeñas variaciones que son escogidas por las propias novias, explicó.

Bejarano dijo desconocer el valor total invertido en esa clase de ceremonias, que además se realizan, en distintas días en otras regiones del país.